viernes, 18 de enero de 2013
¡Por fin la bomba!
Cuando comenzó la estación de lluvias en 1977 ya teníamos la nueva bomba de agua instalada sobre el pozo nuevo que hicimos en la misión de Gobó, y que por fin nos solucionaría el problema del agua para la misión; tanto para las casas de las religiosas y misioneros como sobre todo para el hospital. No era una bomba eléctrica pues no teníamos electricidad en Gobó, sino manual y necesitaba del trabajo de un hombre para poder sacar el agua del pozo y subirla al nuevo depósito de 2000 litros, que tuvimos que construir, y desde allí llevar el agua canalizada al hospital y casas de la misión. Era un gran avance en relación a lo que teníamos antes, que teníamos que sacar el agua del pozo a base de cubos, y además un pozo poco profundo que no manaba suficiente agua en la estación seca, con los problemas que ello acarreaba para la misión y sobre todo para el hospital. A partir de entonces no volvimos a quedarnos sin agua en el pozo y por consiguiente siempre estuvo abastecido de agua el hospital y la misión. La bomba de agua y la construcción del nuevo pozo lo pudimos realizar gracias a la generosidad de los cristianos de Canadá.
jueves, 3 de enero de 2013
Carreteras inundadas
En el norte del Camerún la estación seca dura ocho meses, desde octubre hasta mayo, tiempo en que no cae una gota de agua del cielo, y luego llega la estación de lluvias de junio a septiembre. Es sorprendente el cambio que se realiza en el paisaje en unos pocos días, desde que comienzan las lluvias. Lo que era terreno árido y seco, árboles sin hojas, arbustos espinosos, colores cálidos, amarillos y rojos, se transforma en pocos días en yerba verde, árboles con hojas, agua por doquier en riachuelos y charcas, y también en carreteras inundadas de agua, que se convierten en lagunas, a veces muy difícil para el tráfico de vehículos si el suelo es arcilloso, pues los vehículos se atascan en el barro y a veces cuesta mucho el poder salir, y más en carreteras locales muy poco transitadas en las que hay que esperar varias horas hasta que pase otro vehículo que te pueda sacar del atolladero.
martes, 18 de diciembre de 2012
Baño diario
Todos sabemos de la necesidad del aseo personal para la higiene y la salud, pero no todas las gentes tienen un cuarto de baño, una ducha o ni siquiera agua en el hogar, como sucedía en la aldea de Dom Tchandoung en Camerún. Yo allí solo disponía de una buena calabaza con la que todos los días me bañaba tras un seto de paja, después de sacar el agua del único pozo de la aldea con una cuerda y un cubo. Y como yo toda la gente de la aldea, unos por la mañana al levantarse y otros por la tarde al acabar los trabajos del campo. Los niños no tenían horario, a cualquier hora del día se daban el baño y sobretodo cuando el calor del mediodía arreciaba y se apreciaba más echarse una calabaza de agua encima de la cabeza.
lunes, 26 de noviembre de 2012
Techos que andan
Al comienzo de la estación de lluvias y final de la estación seca podemos encontrarnos en las aldeas del norte del Camerún con techos de paja que andan o se desplazan de lugar, y nos puede llamar la atención por lo insólito de la situación. No se debe a una mudanza o cambio de domicilio, ni un traslado de la vivienda a otro lugar, sino a algo mucho más simple. Las chozas construidas con materiales débiles y perecederos, barro, tronco de árboles y paja, se deterioran fácilmente con las fuertes lluvias tropicales y el sol tórrido de la estación seca, y al cabo de dos o tres años hay que reemplazar el techo. Durante la estación seca se rehacen los muros de barro o arcilla, se corta la yerba alta de la sabana y los troncos de árboles que sustentarán el techo, y a la sombra de un buen árbol se construye el nuevo techo, que una vez acabado hay que llevarlo a la casa nueva o reformada. Para ello es necesario la colaboración de varias personas, unos vecinos ayudan a otros, y antes que comiencen las lluvias vemos que los techos caminan por las aldeas de un lugar para otro. Con la introducción de los tejados de uralita o de zinc, esta imagen irá desapareciendo poco a poco de las aldeas africanas.
viernes, 9 de noviembre de 2012
Muerte de un polígamo
Al llegar la estación de lluvias, tiempo de los trabajos agrícolas, decidí dejar la misión de Gobó e irme a vivir a una pequeña aldea del interior, a la casa de François Diguina, catequista de Dom Tchamdum para aprender con ellos la lengua Musey. A los pocos días de estar allí, el 7 de julio de 1977, murió un vecino, un hombre pagano que tenía varias mujeres. Como vemos en la fotografía hay varias chozas y graneros en el "saré", (el conjunto de casas de la familia), pues cada mujer tiene su casa y su granero dentro del "saré". Tras la muerte se reúnen los familiares y vecinos del difunto para preparar los funerales. Envían a jóvenes mensajeros a otras aldeas para que por toda la región se conozca la noticia.
Una vez conocida la noticia de la muerte comienzan a llegar los familiares, parientes, amigos, conocidos y todos los que quieren ir al duelo para dar las condolencias a la familia, para llorar con los que lloran, para comer y beber y pasar el día y la noche danzando. Las mujeres, los hijos y familiares del difunto tienen que proveer de comida y bebida para todos lo que llegan. Así que ahí llevan un ternero para ser sacrificado y darles de comer a todos los presentes.
La llegada de los que van al duelo es impresionante, con gritos desgarradores, ayes, lamentaciones, llantos, carreras y saltos. Los hombres armados en plan de ataque a la muerte, las mujeres haciendo cabriolas y arrojándose al suelo con peligro de herirse o de fracturarse una pierna o un brazo.
El cadáver del difunto es depositado envuelto en un lienzo blanco en una especie de cama de tronco de árboles, a la sombra de un gran árbol junto a la casa donde ha vivido. Los hombres armados con bastones, lanzas, cuchillos y otras armas blancas le hacen la guerra a la muerte, gritando y danzando junto al cadáver.
Algunos llegan montados a caballo con sus armas de guerra, o de caza, pues son las que utilizan para la caza del antílope y de las gacelas de la sabana camerunesa. Por cierto el caballo musey es una raza especial de caballo, a medio camino entre el poney y el caballo árabe.
Los familiares más allegados para manifestar el dolor y como signo de duelo cubren sus cuerpos de barro y cenizas, y comienzan a excavar en la tierra la tumba para el difunto. Mientras tanto se les reparte bebidas a los asistentes al duelo.
Llegan los tambores: timma, el tambor de la muerte, que es el más grande, de sonido grave y que se percute sólo con ocasión de la muerte, y que su sonido se puede oír a gran distancia, y tininga, otro tambor más estrecho y alto que se coloca de pie y acompaña para la danza. Al mismo tiempo han cortado grandes troncos de árbol y los clavan en la tierra para marcar el lugar de la tumba y dar a entender que allí está enterrado un hombre importante que se ha destacado en la lucha o en la caza.
Una de las viudas canta las hazañas del finado, y cuenta retazos de su vida, lo fuerte que era, su valor y otras cualidades que tenía, ciertas o inventadas y como se comportó con ella, los hijos que le dió, etc... y así cada una de las viudas y otras plañideras.
Al caer la tarde, una vez cavada la fosa, se deposita el cadáver en ella, envuelto en lienzos blancos y en la estera en la que dormía, junto con su pipa y algunos utensilios que él estimaba. Se echa la tierra encima hasta cubrir completamente la fosa y se dejan encima de la tumba objetos del difunto, como ropas, silla, azadas, etc...
Luego la fiesta continuará toda la noche con comida, bebidas, bailes... al ritmo de los tam-tams que no pararán de tocar, y aprovechando que es un momento de encuentro de gentes de muchas aldeas diferentes, luchar contra la muerte, creando nuevas vidas.
Al caer la tarde, una vez cavada la fosa, se deposita el cadáver en ella, envuelto en lienzos blancos y en la estera en la que dormía, junto con su pipa y algunos utensilios que él estimaba. Se echa la tierra encima hasta cubrir completamente la fosa y se dejan encima de la tumba objetos del difunto, como ropas, silla, azadas, etc...
Luego la fiesta continuará toda la noche con comida, bebidas, bailes... al ritmo de los tam-tams que no pararán de tocar, y aprovechando que es un momento de encuentro de gentes de muchas aldeas diferentes, luchar contra la muerte, creando nuevas vidas.
Días después vemos que por el "saré" ha pasado la muerte, pues se destruyen todas las chozas del muerto y de sus viudas, sus cocinas y graneros, y el lugar ha sido abandonado para que la muerte no venga de nuevo a buscar a otra persona de la familia. Las mujeres y sus hijos pequeños, junto con todos los demás bienes: ganado, vacas, cabras, utensilios de labranza, etc... han pasado por la ley del levirato en herencia a sus hermanos.
miércoles, 24 de octubre de 2012
Un baño en el Logone
El río Logone es uno de esos grandes ríos africanos que no se sabe en donde nacen, y que se une al río Chari cerca de Yamena la capital del Chad, para desembocar luego en el lago Chad. Tiene una longitud de unos mil kilómetros, y hace de frontera entre el Chad y el Camerún.
Los Massás que viven a su orilla se dedican a la pesca, además de ser agricultores y ganaderos. Entre las diversas especies de peces que allí capturan se encuentra el famoso "capitán", de carne blanca y que algunos ejemplares pueden llegar hasta los cien kilos de peso, y que es vendido en la capital e incluso se exporta a Francia y se come en los mejores hoteles de París conocido como "le prince du Chari".
Al final de la estación seca cuando la temperatura llega hasta los 48º es un placer darse un baño en el río, aunque no haya playa de arena, sino barro y se corra un cierto peligro, tanto por el descenso de las aguas, como sobre todo por los hipopótamos que allí habitan.
La misión de Gobó está a unos 25 kilómetros del río Logone, a media hora en coche, por lo que algún domingo por la tarde después de pasar el bochorno del día, me fui a dar un merecido baño en sus aguas.
martes, 9 de octubre de 2012
Pescando con nasas
Los Guiseys, como los Masás del Norte del Camerún, son esencialmente agricultores y ganaderos, viven de los campos de mijo y sorgo, y del ganado: vacas, ovejas y cabras, pero también se dedican a la pesca en el lago de Fianga, con lo que pueden completar su alimentación. A pesar de los hipopótamos que allí abundan, los pescadores con sus canoas saben por donde ir y lanzar las redes y no molestar ni acercarse a los hipopótamos que son muy peligrosos. Una vez, estando yo allí, acudió al dispensario un hombre que había sido atacado por un hipopótamo con una dentellada en la pierna y que se salvó milagrosamente. También las mujeres y niños acuden a la orilla del lago a pescar, algunos con caña y anzuelo y lo más normal con las nasas, como vemos en esta fotografía. Las nasas son una especie de cestos hechos con los juncos de la orilla del lago, de forma cónica, con una boca ancha y que se va estrechando hacia la parte alta del cono, y que se arrastra dentro del agua para capturar a los peces en su interior. Vemos que también llevan una calabaza atada a la cintura que les ayudará como flotador para nadar.
lunes, 10 de septiembre de 2012
El dispensario de Djougoumta
La misión de Djougoumta estaba a medio camino entre Yagoua y Gobó, en el "pico de pato" del norte de Camerún, junto al lago de Fianga. Fue la misión madre de Gobó y en ella estaba el P. Fernando, espiritano español, y una enfermera seglar asociada espiritana, Teresa Acarregui. Tanto la iglesia como la casa parroquial construida en ladrillos y techo de zinc, estaban casi en ruinas, por los malos materiales de la construcción y la inexperiencia de sus constructores. A la llegada de Teresa se levantó un pequeño local con bloques de cemento para que sirviese como dispensario, y con los mismos tablones de la construcción se hicieron las estanterías para los medicamentos. Todos los días Teresa con muy buena voluntad atendía a los enfermos que allí acudían de toda la región de los Guiseys, pues el hospital de Yagoua ya les quedaba muy lejos, como así mismo el dispensario de la misión de Gobó que tenía mejores condiciones para tratar a los enfermos. Antes de la llegada de Teresa eran las hermanas espiritanas las que atendían a los enfermos, aunque ellas se dedicaban más a las escuelas de la misión y a colaborar en la pastoral rural.
jueves, 16 de agosto de 2012
48º, a la sombra
Varias veces he escrito en este blog que las reuniones de catequistas, o las clases de alfabetización, o las celebraciones de la Eucaristía, incluso la ordenación episcopal, se realizaban a la sombra de los árboles, o de un solo árbol, que como podemos ver por la fotografía de ese árbol con su inmensa copa da una buena sombra y puede acoger a mucha gente bajo sus ramas. Cuando la estación seca llega a las máximas temperaturas de hasta 48º a la sombra es el único lugar donde la gente puede estar un poco más cómoda pues fuera de la sombra el calor es asfixiante. Bajo la sombra del árbol la gente descansa, charla y realiza sus trabajos caseros, manuales y artesanales.
domingo, 29 de julio de 2012
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