miércoles, 14 de junio de 2017

Pescando con cañas


A finales de septiembre, cuando está acabando la estación de lluvias en el norte de Camerún, y cuando se comienza a recoger los primeros granos de la nueva cosecha de mijo y sorgo, también es el momento de acercarse a las charcas y lagunas que comienzan a secarse, para pescar los peces. Como podemos ver en la foto, varios jóvenes estudiantes de la misión de Djougoumta, se han acercado a la orilla del lago Fianga para lanzar sus cañas de pesca y conseguir algo de pescado para llevar a casa para la cena. Pocos días o semanas después no podrán conseguir nada, pues con la estación seca las charcas y pequeñas lagunas quedan sin una gota de agua, y el lago de Fianga aunque tenga el nivel muy bajo, pero debido a los hipopótamos y cocodrilos sería muy peligroso acercarse a pescar.

sábado, 20 de mayo de 2017

Flores de nenúfares en aguas encharcadas


Al finalizar la estación de lluvias en el mes de octubre en el norte de Camerún podemos encontrarnos en muchos sitios de la sabana con pequeñas lagunas, charcas y hondonadas donde se ha acumulado el agua de las lluvias, que sirven de abrevadero para los animales, tanto para los animales salvajes de la sabana, como para los animales domésticos que son conducidos allí para beber por los niños que se ocupan de las ovejas y cabras, o por los jóvenes que pastorean las vacas. Con el sol y el calor el agua de esas charcas se evapora poco a poco, y también va disminuyendo por el consumo de los animales. Muchas veces también sirve para el consumo y uso humano. Son aguas poco profundas y por consiguiente cálidas. Sucias. Embarradas. Putrefactas. Pero en medio de esas aguas encharcadas, enlodadas y malolientes florecen los nenúfares, esas bellas flores de colores agradables y hojas flotantes que nos vienen a decir que incluso en medio del lodo, de lo sucio y desagradable existe también lo bello, el buen olor y lo agradable. Los nenúfares también son conocidos con el nombre de lirio de agua y flor de loto. Tienen su origen en África. Y en el antiguo Egipto eran considerados como flores sagradas, pues tienen la particularidad de que sus flores florecen y se abren con el sol del día, y se cierran al llegar la noche, como si rindieran culto al sol. En medio de una sociedad putrefacta y corrompida que cada uno de nosotros brillemos como la flor de loto. 



martes, 18 de abril de 2017

Construyendo el hospital y casas para catequistas


Lo primero que se construyó en la misión de Gobó en 1973 fue el molino de harina, que tantísimo servicio ha prestado a las mujeres liberándolas del penoso trabajo de machacar el grano con el majadero en el mortero, y luego triturarlo con la piedra para hacer la harina. Más tarde fue el dispensario médico para atender a los enfermos de toda aquella región del "pico de pato" camerunés, juntamente con las primeras casitas redondas, por no decir chozas, para el P. Jean Savoie, y la enfermera francesa Liliane Pellegrin, y luego las casas para las misioneras canadienses que se ocuparían del trabajo en el dispensario y de la animación rural y alfabetización de adultos. También el P. Savoie construyó la iglesia, o mejor el "terreno sagrado" para las celebraciones litúrgicas antes de marcharse en 1975 a Roma como rector del Seminario Francés. Liliane estuvo trabajando en el dispensario de Gobó hasta 1978. Luego siguió trabajando en el sur de Camerún como enfermera seglar y total dedicación a los más pobres hasta su muerte en 2013.
En 1980 construimos el pabellón del hospital para los enfermos que debían ser hospitalizados y que hasta esa fecha solo tenían unas pequeñas casas redondas de barro y paja, u otras dos o tres casitas de cemento y techo de chapa para albergar dos o tres enfermos. Viendo la necesidad de atender a más enfermos que tenían que ser hospitalizados las hermanas  de la Caridad de Montréal pidieron ayuda a sus amigos canadienses y con esa colaboración en 1980 pudo construirse el pabellón del  hospital que vemos en la fotografía. 
También por esas mismas fechas, entre las casistas de la misión donde vivíamos los misioneros, y el dispensario médico, en unos terrenos llenos de yerbas, construimos el campamento para los catequistas. Como se puede ver en la siguiente fotografía, eran unas simples chozas de ladrillos de barro y techos de paja para acoger a los catequistas de las aldeas vecinas cuando venían a la misión a participar en los cursos de formación de catequistas. 


viernes, 31 de marzo de 2017

Ovejas y burros en la pista de aterrizaje

A principios de septiembre, después de participar en el "mes de la fe" en Yaoundé, regresé a la misión de Gobó en el extremo norte del Camerún. El viaje fue largo y cansado. Primero en tren desde la capital de Camerún hasta la ciudad de Ngaounderé, creo que eran unos 650 kilómetros, pero fueron más de 20 horas de tren. Salimos al atardecer y pasamos toda la noche y gran parte del día siguiente viajando en los duros asientos de madera del tren. Viajábamos rodeados de todo tipo de gente: funcionarios, comerciantes, amas de casa, niños, agricultores... Algunos además de grandes paquetes, bolsas, etc. llevaban gallinas, e incluso un señor viajaba con una cabra en el mismo departamento. El tren a ritmo lento y marcha candente atravesaba la tupida selva obscura y sombría. Paraba en pequeñas estaciones donde acudían la gente a ofrecer todo tipo de alimentos y bebidas a los pasajeros. Eso nos distraía un poco, viendo como niños y mujeres vendían sus productos caseros desde el andén a los viajantes, y a veces subiendo y bajando del tren en marcha. A lo largo de la noche conseguí dar algunas cabezadas, a pesar de la incomodidad del tren. 
La segunda etapa del viaje de Ngaounderé a Garoua era por carretera. Los autobuses de línea a Garoua en aquella época, 1980, eran pequeñas furgonetas de nueve plazas, pero a las que les quitaban los asientos y colocaban unos bancos de madera y donde entraban más de veinte pasajeros. Fue un viaje de unos trescientos kilómetros en que íbamos como sardinas en lata. No hay que imaginar los sudores que pasamos, tanto por la temperatura natural del norte de Camerún, como por el pelotón de gente dentro del furgón.
A la llegada a Garoua me dirigí al obispado y allí me acogieron los misioneros oblatos de María Inmaculada y pude descansar y dormir bien. También me dijeron que la avioneta de la Semry, la empresa del cultivo y explotación del arroz en las márgenes del río Logone, saldría al día siguiente para Yagoua. Ellos mismos se pusieron en contacto con el piloto para ver si me podían llevar. A la mañana siguiente de madrugada despegábamos del aeropuerto internacional de Garoua, en la pequeña avioneta Cessna, un bimotor de hélices para cuatro pasajeros, el piloto, una empresaria de la Semry y yo. Nunca había volado en una avioneta. Parecía tan pequeña y endeble. Pero gozaba con el paisaje. Despegamos antes de salir el sol por el horizonte. La ciudad de Garoua estaba a nuestros pies, a orillas de la Benoué. Ese río con puerto fluvial que podía exportar sus productos a miles de kilómetros a través del Níger hasta el mar. 


Fue abriendo el día y el paisaje era espléndido. La gran selva y bosques del sur habían desaparecido. estábamos en el Adamawa. Ahora predominaba la estepa herbácea con manchas de algunos árboles sueltos aquí y acullá. Era septiembre, a finales de la estación de lluvias. Por consiguiente la estepa estaba verde, con las yerbas altas, los cultivos de mijo crecidos, las acacias y otros árboles plenos de hojas. El agua era abundante por todas partes. Charcas, pequeñas lagunas, riachuelos de agua que no sabían que curso seguir en la llanura. Ovejas y cabras guiadas por algún zagal. Vacas y ganado en los pastizales. Campesinos trabajando con sus azadas en los campos que prometían buenas cosechas. Mujeres con su carga de leña a la cabeza. Muchachas que se dirigían con sus baldes y cubos al pozo de la aldea. Pequeñas casas y chozas que parecían un belén desde lo alto. El  viaje de trescientos kilómetros fue rápido y muy agradable. El piloto nos comunicó que estábamos llegando a Yagoua. Allí no había aeropuerto, ni siquiera una pista de cemento para aterrizar. Lo hacía en un descampado entre la Semry y la misión católica de santa Ana. Pero se me pusieron los pelos de punta cuando al ir a aterrizar la avioneta hizo una primera pasada, casi a ras del suelo, para espantar con el ruido a las ovejas, cabras y algún burro que allí pastaban tranquilamente. Subió de nuevo al aire y una vez despejada la pista de animales pudimos tomar tierra felizmente en Yagoua.   


sábado, 18 de marzo de 2017

Misa con coral en Yaoundé




Se dice que los africanos llevan el ritmo en el cuerpo. Aman y gustan de la música y de la danza. Cantan y bailan con ritmo y alegría. Hacen fiesta por todo. No hay celebración litúrgica sin música, cantos y danzas. Estando yo en Yaoundé, la capital de Camerún, en el mes de agosto de 1980, participando en el "mes de la fe", el día 15 día de la fiesta de la Asunción de la Virgen, fui al barrio de Nzong Melen para participar en la Eucaristía. Era una Misa especial, celebrada fuera de la iglesia, al aire libre, con un cielo azul lleno de nubes. El altar estaba en medio de un gran círculo y entre los fieles y el altar había un espacio sagrado donde los cantores y danzantes actuaban. Música de balafones, flautas, timbales y otros instrumentos de percusión. Cantos en ewondo y en latín. Mezcla de cantos gregorianos y música tradicional. Una bella celebración que por la música, los cantos y danzas animaba a todos a participar y pasar un rato muy agradable, aunque duró más de dos horas.
Buscando en internet he podido encontrar en Youtube esos mismos cantos y danzas de aquellos años de la célebre coral de cantores a la Cruz de Ebene de Nzong Melen.

jueves, 19 de enero de 2017

El mes de la fe


A finales de julio de 1980, en plena estación de lluvias en el norte de Camerún, me ponía en camino por rutas intransitables debido al agua, el lodo, el barro, con arroyos y ríos desbordados, y así centenares de kilómetros hasta llegar a Ngaunderé donde tomaríamos el tren hasta Yaoundé. Allí iba a participar durante todo el mes de agosto en el "mes de la fe", juntamente con otros misioneros extranjeros, religiosas nativas, catequistas y laicos cameruneses, en total unas cincuenta personas. No eran unos Ejercicios Espirituales de estilo jesuítico, sino un mes de estudio, reflexión y convivencia con personas muy variadas y comprometidas con el anuncio del Evangelio. Lo dirigía el P. Jacques Loew, dominico francés, y el P. Yves Saoût que entonces era formador en el seminario de Maroua y párroco de una misión en el norte de Camerún, donde estuvo 15 años.
Jacques Loew había fundado en 1968 "L'école de la foi" en Friburgo (Suiza), para formar cristianos que fueran testigos del amor fraterno en sus vidas y para que anunciaran el evangelio con sencillez. Jacques, nacido en 1908, pertenecía a una familia acomodada de Francia, y en su juventud gozó del dinero y de los placeres abundantemente. Estaba alejado de Dios, se declaraba ateo. A los 24 años tiene una tuberculosis y entra en un sanatorio en Suiza para tratarse. Allí en la soledad reflexiona sobre la vida y descubre a Dios. Siendo abogado, a los 27 años se hace dominico y es ordenado sacerdote en 1939. En 1941 es de los primeros curas obreros que trabaja durante 12 años como cargador en el muelle de Marsella. En 1955 funda la Misión Obrera de San Pedro y San Pablo para la evangelización en el mundo obrero. En 1970 el Papa Pablo VI lo llama para que dirija el retiro de cuaresma en el Vaticano para la Curia y en el que participa el mismo Papa. Escribió varios libros, entre los más conocidos está "En la escuela de los grandes orantes".  Durante años dirige "L'école de la foi" y da cursos de formación bíblica en varios países. Creo que ese mes de la fe que nos dirigió en el seminario de Mvolyé en Yaoundé fue uno de los últimos, pues en 1981 deja la dirección y se recluye en un monasterio en el silencio de la oración esperando su encuentro definitivo con Dios en 1999.


sábado, 24 de diciembre de 2016

Un niño nos ha nacido



Es Navidad. Y es bueno recordar lo que esa palabra significa. Navidad viene de natividad, significa nacimiento, y lo que los cristianos celebramos es el nacimiento de un niño, de Jesús de Nazaret, hijo de María y de José. El Mesías esperado por los profetas. El Salvador. El Emmanuel. El "Dios-con-nosotros". El Dios que se hace hombre y entra en nuestra historia para darnos la salvación. Recordemos las palabras del evangelio de san Lucas:
"José, que era de la casa y familia de David, subió desde la ciudad de Nazaret en Galilea a la ciudad de David, que se llama Belén, para inscribirse con su esposa María, que estaba encinta. Y mientras estaban allí les llegó el tiempo del parto y dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en la posada. En aquella región había unos pastores que pasaban la noche al aire libre, velando por turno su rebaño. Y un ángel del Señor se les presentó, y les dijo: "No temáis, os traigo la buena noticia, la gran alegría para todo el pueblo. hoy, en la ciudad de David, os ha nacido un Salvador: el Mesías, el Señor. Y aquí tenéis la señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre". De pronto en torno al ángel, apareció una legión del ejército celestial, que alababa a Dios diciendo: "Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra, paz a los hombres que Dios ama". (Lc. 2,1-14).


viernes, 25 de noviembre de 2016

Llegaron las lluvias


Después de ocho meses de sequía, de la estación seca, en el norte del Camerún, por fin un año más llegaron las lluvias, y como suele ser en el mes de julio, lluvias en abundancia, que no solo anegan los campos que la gente espera que empape bien la tierra para poder cultivarlos y sembrar el mijo, sino también las carreteras locales, que al no ser de alquitrán, se inundan de agua y forman grandes charcos e incluso pequeñas lagunas de agua.

Las comunicaciones con las aldeas vecinas, e incluso con la ciudad, se ven en dificultad. Hay que caminar sobre el agua, a veces con bultos, equipajes, o lo que se lleva a vender al mercado, durante largos kilómetros. También para las bicicletas, y otros vehículos el camino se hace penoso. Lo peor es cuando por el paso de coches, furgonetas y camiones se producen hoyos en la carretera, y con el agua no se sabe la profundidad, y al pasar un nuevo vehículo queda allí aprisionado en el barrizal sin poder salir del atolladero.
Nosotros en Gobó todos los años en la estación de lluvias quedábamos aislados de la ciudad y del mundo exterior, no podíamos viajar con el coche pues las rutas quedaban cortadas. El único medio que teníamos para salir hasta la misión vecina de Djougoumta, era la motocicleta, pero a veces para los 35 kilómetros de distancia tenía que echar toda la mañana, debido al barro y al fango, en el que había que arrastrar la motocicleta con gran esfuerzo; pero se hacía imprescindible el viaje para ir a buscar el pan, el correo o los medicamentos necesarios que faltaban en la misión de Gobó,



lunes, 7 de noviembre de 2016

Fiesta Nacional del Camerún

 Una mañana de mayo se presentó en la misión un gendarme de Ardaf con una carta del Prefecto del Departamento de Mayo-Danay invitándome oficialmente a la celebración de la fiesta nacional del Camerún. A los pocos días, el 20 de mayo de 1980, me encontraba por primera vez entre las autoridades civiles, militares y religiosas, en la presidencia de los desfiles y fiestas conmemorativas de la Fiesta Nacional del Camerún.
Camerún es una República Unida. El Camerún dependiente de Francia proclamó su independencia el 1 de Enero de 1960. Y el Camerún dependiente del Reino Unido, el 1 de Octubre de 1961. El 20 de Mayo se celebra como el día de la República Unida, siendo el primer Presidente Ahmadou Ahidjo, y desde 1982 Paul Biya.
Además del Prefecto, Sub-prefecto, Jefes locales, Comandante de la Gendarmería, etc.. también estábamos el Imán de Ardaf, el Pastor de la iglesia luterana, el P. Fernando de la Misión Católica de
Djougoumta,  y yo de la Misión de Gobó.
Ante nosotros desfilaron diferentes y variados grupos organizados: niños de las escuelas, jóvenes trabajadores, miembros del partido único CNU, asociación de mujeres, representación de los diferentes pueblos y aldeas del Departamento de Mayo-Danay, etc.
Luego fue el momento de los discursos oficiales y políticos, alabando al Presidente Ahidjo, la unidad del país y la actuación del gobierno por el desarrollo económico y prosperidad del Camerún. Finalmente, como no podía faltar, las actuaciones y representaciones de los niños de las escuelas, las danzas y bailes tradicionales de los diferentes grupos y etnias Massás, Guiseys, Museys y Fulbés al ritmo acompasado de los tambores.










domingo, 30 de octubre de 2016

Celebrando la Pascua


La fiesta principal del año para los cristianos es el domingo de Pascua, en que recordamos y festejamos el triunfo de Jesucristo sobre la muerte con su Resurrección. Es la culminación del triduo sacro de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo. En la Vigilia Pascual, la celebración más importante de todo el año litúrgico, se celebran los bautismos de los catecúmenos, que durante varios años se han preparado para recibir el sacramento de entrada en la iglesia, y hacerse cristianos. A partir de ese momento ya pueden participar activamente en la vida de la iglesia como fiel cristiano. En muchas misiones en la misma ceremonia esos jóvenes catecúmenos reciben los tres sacramentos de la iniciación cristiana: Bautismo, Confirmación y Eucaristía. Es una gran fiesta, no sólo para los neófitos, sino para toda la comunidad cristiana de la misión, que ve como crece el número de los hijos de Dios. La fiesta de la Vigilia Pascual continúa el Domingo de Pascua con la Misa Solemne en la que los que han sido bautizados participan ya como cristianos. Al finalizar la Eucaristía continúa la fiesta con músicas y danzas por plazas y calles durante todo el día, hasta que cada uno regresa al atardecer a su aldea.