miércoles, 22 de septiembre de 2010

La "Vun tilla"





Ya he escrito anteriormente sobre la Vun tilla, la gran fiesta Musey del Norte del Camerún, que para ellos es el comienzo del año nuevo, tras la estación de las lluvias, y comienzo de la estación seca, que lo marca la luna nueva del mes de octubre. Aquí solo puedo mostrar unas cuantas fotografías tomadas en 1976, que con el paso del tiempo se han ido deteriorando.

jueves, 19 de agosto de 2010

¿Qué será?

En cualquier fiesta popular, donde se reúne una multitud de personas, podemos observar cosas interesantes y llamativas, sobre todo si son fiestas ajenas a nuestra propia cultura. Yo allí en Gobó en el norte del Camerún, en la primera gran fiesta de la "vun tilla" en la que participaba, en medio de las gentes y observando las danzas tradicionales museys, me encontré con esta señora que estaba cantando y danzando.
¿Pero qué era lo que llevaba en la mano?
No era una azada para cultivar los campos de mijo, ni otro tipo de instrumento de labranza. Tampoco era una muleta para un discapacitado, aunque tenía un cierto parecido. Ni siquiera era un arma para la lucha o para defenderse de animales salvajes. ¿Qué sería?
Pues simplemente una silla de una sola pata para poder descansar un poco en medio de la multitud, como otros llevan sillas plegables en nuestra sociedad occidental.

miércoles, 21 de julio de 2010

Jóvenes casamenteras

En la fiesta de la Vun tilla, fiesta principal para los Museys, se concentran varios centenares de personas venidas de las diferentes aldeas y pueblos, no sólo del Camerún sino también del vecino Chad; pues para estas concentraciones no hay fronteras, y menos en medio de la sabana, que ciertamente uno no sabe si está en el Camerún o en el Chad.
Hay todo tipo de personas: niños, adolescentes, adultos, mayores, pero sobre todo jóvenes, como es lo normal en las fiestas, y más si se aprovechan estas para conocer a otros jóvenes venidos de fuera y comenzar a relacionarse con ellos en vista a algún posible matrimonio.
Tanto ellos como ellas se acicalan con las mejores ropas, se ponen sus aderezos y pasean entre la multitud tratando de llamar la atención y de agradar a los que las miran con atención. Habrá piropos, palabras agradables, se pararán a hablar con algún interesado, bailarán, y admirarán a los mejores danzantes y luchadores. Y tal vez al acabar la fiesta habrá comenzado una nueva relación que terminará en un compromiso de matrimonio.

domingo, 6 de junio de 2010

Fiesta del Año Nuevo

Acabada la eucaristía celebrada a la sombra de un gran árbol, comenzó la fiesta, o mejor continuó la fiesta, pues durante toda la Eucaristía no pararon de sonar los tambores, la música y la danza; las jóvenes museys lucían sus mejores paños, estrenaban los vestidos comprados en el mercado de Gobó, y se sentían orgullosas de llevar sobre sus pechos las medallas de catecúmenas que se preparaban para recibir el bautismo en la próxima Pascua, o las cruces de las que ya eran cristianas.
Por otra parte, cerca de allí, las fulinas y el jefe tribal, Mulna, también habían acabado sus ritos de la Vun tilla, y sus adeptos después del sacrificio de los pollos y cabritos, se unían a la multitud en fiesta para pasar el día cantando y danzando hasta la llegada de la noche, el momento importante de ver la vun tilla, la luna nueva del nuevo año.

domingo, 23 de mayo de 2010

La Misa de la "vun tilla"

Como he comentado en anteriores relatos, la vun tilla era la fiesta del año nuevo para los Museys, que comenzaba con la luna nueva del mes de octubre, al acabar la estación de lluvias y comenzar la estación seca, y era el momento de la recolección de la cosecha de mijo; por consiguiente época de abundancia de alimentos por los granos recolectados. Después de saludar a Mulna, el jefe tradicional de los Museys de Dom, me dirigí a donde se estaban congregando los cristianos venidos de las diferentes aldeas museys, debajo de un gran árbol, para celebrar la Eucaristía. Allí en torno a la mesa del altar, con cantos y danzas museys íbamos a celebrar el verdadero y único Sacrificio, el de Cristo que entregó su propia vida para la redención de toda la humanidad, que derramó su propia sangre para salvar también a los Museys.
En ese momento recordé que hubo fiestas paganas de la antigüedad que fueron cristianizadas, y pensé que con el paso de los años y cuando los cristianos no sean una minoría entre los Museys, la vun tilla, fiesta del año nuevo, será una fiesta cristiana de Acción de gracias a Dios por la recolección de las cosechas. Ahora 34 años después, y por relatos de misioneros de Gounoun Gaya en el Chad veo que así es.

lunes, 17 de mayo de 2010

Las posesas



Junto a la casa del jefe tradicional de los Museys en Dom Suluku, estaban las de las "fulinas", es decir de las mujeres que estaban poseídas por algún espíritu, o genio de la naturaleza, espíritu de la luna, espíritu del agua, espíritu del bosque, del antílope, o de la serpiente. Eran una especie de sacerdotisas, clase especial entre los Museys, vivían célibes, recibían la consulta de los fieles animistas para saber a que espíritu tenían que aplacar para ofrecerles un sacrificio, que ellas determinaban si era un cabrito, una gallina u otro animal doméstico, la forma de hacerlo, etc... otras veces tenían que expulsar algún mal espíritu de personas que se sentían poseídas por ellos; otras eran consultas para conocer el porqué tal persona estaba enferma y a qué espíritu tenía que invocar para recuperar la salud. También como sacerdotisas escuchaban las confesiones de personas que se encontraban agobiadas por el mal que habían realizado, y ofrecían sacrificios de reparación. Las "fulinas" que yo vi varias veces en Dom Suluku y en otras aldeas museys, no llevaban ningún tipo de vestido o ropa; simplemente llevaban un cinturón de abalorios en la cintura, y cubrían el pubis con hojas de árboles, además de varios collares en el cuello, y brazaletes de metal en las muñecas y piernas.

lunes, 3 de mayo de 2010

El jefe tribal

Cuando llegó la fiesta de la "vun tilla", del año nuevo Musey, me desplacé a la aldea de Dom Suluku, para conocer y participar de la fiesta, y también para celebrar la Eucaristía con los cristianos Museys bajo la sombra de un gran árbol, pues en dicha aldea no había capilla. Pero además quise ir a saludar a Mulna, el jefe tradicional de la tribu, y llevarle un poco de tabaco como regalo y reconocimiento de su autoridad.
Los jefes de tribu africanos tenían antiguamente gran autoridad sobre todos los miembros de la tribu; pero con la colonización europea y luego la independencia de los países africanos fueron desposeídos de sus poderes por la administración civil. De todas formas todavía tenían ciertas funciones tradicionales que seguían ejerciendo, tanto civiles, judiciales como religiosas. Protegían a los miembros de la tribu, eran mediadores en los conflictos, ejercían de jueces y a ellos se acudía en casos de disputas; también eran sacerdotes: eran los que sacrificaban los animales ofrecidos a los espíritus, los que celebraban el ritual y las oraciones a Dios. El jefe religioso era el primero que recogía los primeros frutos de la cosecha para ofrecérselos a Dios y el que hacía las libaciones de la cerveza de mijo en la"vun tilla". Nadie podía cosechar sus campos hasta que el jefe no lo hubiera hecho; como así mismo nadie sembraba hasta que el jefe tradicional hacía el ritual debido y se ponía a sembrar su campo. Es el que hacía las oraciones rituales antes de la caza del antílope, recibiendo parte de los animales abatidos, y el que antiguamente decidía sobre la guerra.
Mulna me recibió a la puerta de su casa y me ofreció sentarme en la estera a la sombra del cobertizo de paja. El jefe tradicional era ya de los pocos habitantes Museys que seguía vistiéndose con la piel de cabra curtida, que se ceñía a la cintura y que sólo cubría las nalgas, y no llevaba nada más sobre su cuerpo, a no ser algunos adornos como colgantes o pulseras. Por respeto a mí, el misionero blanco que iba a visitarle se cubrió con la misma piel de cabra la entrepierna. Me habló que los jóvenes ya no escuchaban sus consejos, ni continuaban con las tradiciones de sus antepasados, me agradeció el que hubiéramos venido de lejos para traerles la Palabra de Dios, y me pidió que diera buenos consejos a los jóvenes para conducirlos por el buen camino, y hacer de ellos buenas personas, honradas, trabajadoras y que respeten a sus mayores.

lunes, 19 de abril de 2010

La boca de la luna

Nos puede sonar extraño el título "la boca de la luna", pero es la traducción literal de "vun tilla", en lengua Musey; pero lo que realmente significa es la "luna nueva", o mejor el "año nuevo", pues sólo se refiere con el término "vun tilla" a la fiesta del comienzo del año nuevo, que para los Museys se celebra al acabar la estación de lluvias, con la primera luna nueva del mes de octubre.
Hacía un año que estaba en el Norte del Camerún, y era la primera vez que iba a conocer y participar en esta fiesta del año nuevo. El día de la "vun tilla", el jefe religioso tradicional hace un ritual de oraciones, da gracias a Dios por los granos de la cosecha, vierte sobre la tierra en libación la cerveza de mijo, los seguidores animistas les traen gallinas y cabritos para el sacrificio, reciben la aspersión en señal de reconciliación y comienza la fiesta, gritan, cantan y festejan pues ha comenzado un año nuevo. Hay carreras de caballos, la chicas se engalanan, se bebe la cerveza de mijo, se canta y se baila durante todo el día, hasta la llegada de la noche cuando se puede contemplar por el oeste la boca de la luna, la "vun tilla".

lunes, 5 de abril de 2010

Capillas en las aldeas

Creo que nadie al ver esta fotografía creerá que eso es una capilla, un lugar de culto de una de las aldeas de la misión de Gobó en el norte del Camerún, pero ciertamente así es; solo que al final de la estación de lluvias, debido al viento y a las tormentas desaparecieron las sencillas paredes de caña de mijo. Allí estaban los catequistas cuando llegué en la motocicleta esperándome para la reunión con los catecúmenos y cristianos de la aldea y celebrar luego la Eucaristía. No todas las capillas estaban en ese estado lamentable, pero los materiales son frágiles, troncos de árboles, cañas de mijo, y paja seca de las yerbas de la sabana, y tras los meses de lluvias se deterioraban y había que reconstruirlas de nuevo. Por otra parte podemos decir que eran ilegales. Pues había que pedir la autorización gubernamental para tener un lugar de culto en cada aldea, aunque simplemente fuera para reunir a los cristianos y darles la catequesis, pero aunque esos pedidos se hicieran a la administración esta no respondía o no daba los permisos, puesto que la administración del norte del Camerún estaba en manos de los musulmanes, y sólo querían promocionar y expandir el islam por el país, e impedir el crecimiento de los católicos. La misión de Gobó tenía una veintena de aldeas en las que había cristianos bautizados y catecúmenos; pero sólo teníamos permiso para dos lugares de culto, cuando yo llegué en 1976, uno en Gobó y otro en Dom Pya; dos o tres años después conseguimos permiso para otras cuatro aldeas: Djelmé, Guiriou, Mongui y Galam.
Unos dos años antes de mi llegada la administración civil mandó quemar las pequeñas capillas construidas en las aldeas por los cristianos por no estar legalizadas.
Todos estos recuerdos me vienen ahora al conocer por las agencias de noticias que en el norte de Nigeria se han destruido en los últimos 4 años más de 300 iglesias, por la persecución que hay contra los cristianos por parte de los musulmanes. Además no dan permiso para construir nuevas iglesias, y los cristianos son discriminados en los empleos. Mientras esto sucede en varios países de África, Asia y otras partes del mundo, de persecución contra los cristianos, aquí en Córdoba un grupo de musulmanes entran en la iglesia catedral para realizar un culto musulmán provocativo, en la que se liaron a palos con los guardias de seguridad y hubo heridos.

domingo, 14 de marzo de 2010

Los fulani


Justamente hace una semana, el domingo pasado, saltaba una vez más a las agencias de noticias, los ataques de los fulani contra los cristianos de tres aldeas cercanas a Jos en el norte de Nigeria, causando una masacre de más de 500 personas muertas, en su mayoría mujeres, niños, ancianos e impedidos que no pudieron huir. La mayor parte murieron a golpes de machetes y cuchillos, y otros quemados, pues incendiaron sus casas, unas mil viviendas. Según las agencias de prensa en estos últimos diez años son ya 12000 las personas, en su mayoría cristianas, que han muerto a manos de estos fanáticos musulmanes. Los fulani, también conocidos por fulbés, o peuls se extienden por varios países africanos, desde Senegal hasta Sudán. Son nómadas, se dedican a la ganadería, y van con sus grandes rebaños de ganado de vacas, bueyes, ovejas, cabras y burros de un lado para otro buscando pastos y lugares de agua abundante. A menudo entran en conflicto con miembros de otras tribus sedentarias, por causa de la invasión de sus tierras, destrozos de sus cultivos, o ataques de los ladrones a sus ganados. Los fulani son musulmanes, y con las influencias de los fanáticos islamistas de estos últimos años, hacen todavía más conflictivas sus relaciones con los miembros de las otras tribus, que son cristianos. En el norte del Camerún, son conocidos como los fulbés, que además de la ganadería se dedican al comercio y a la administración. Tienen gran influencia sobre todas las demás etnias y tribus, y su idioma es la lengua vehicular que domina en todo el norte del país. La lengua es el fufuldé. La foto de estos niños fulbés la tomé en Gobó en el mes de septiembre de 1976.