sábado, 13 de noviembre de 2010

Sacrificio del cordero

Acabada la oración en común de los musulmanes en la explanada de las escuelas, el día de la fiesta "Id-al-Adha", que conmemora el fin de la peregrinación a la Meca, y que es una de las grandes fiestas del calendario islámico, se procedió al ritual del sacrificio del cordero, degollando con un afilado cuchillo al animal sacrificado para recordar el holocausto del carnero que Abrahán hizo a Dios en el monte Moria en vez de sacrificar a su hijo Isaac, como nos cuenta el libro del Génesis en el capítulo 22 de la Biblia.
La familia que puede mata ese día un cordero y luego hace tres partes, una parte lo consumen ellos mismos, otra parte es para compartir con los amigos y vecinos, y una tercera parte para los pobres, y los que no tienen posibilidad de hacer su propio sacrificio.
Los más pudientes hacen la peregrinación a la Meca, al menos una vez en la vida, pero entre los Museys de Gobó no había esa posibilidad pues no estaba al alcance de ellos hacer ese largo viaje hasta Arabia Saudí, salvo el jefe de cantón al que la Administración le financió el viaje, en su política de islamización, y al que la gente le decían, "alhadji".

viernes, 29 de octubre de 2010

Fiesta musulmana "Id-al-Adha"

Habían pasado setenta días de la celebración musulmana del fin del Ramadán, cuando de nuevo en la explanada de las escuelas de Gobó, se concentraban los musulmanes para celebrar una de las fiestas más importantes del calendario musulmán, la fiesta del sacrificio.
En el año 1976, ese día fue el 2 de diciembre, (este año será el 16 de noviembre), pues como sabemos los musulmanes siguen el calendario lunar que no coincide con el calendario solar, por lo que cada año avanza unos 15 días sobre nuestro calendario.
En Gobó no había mezquita, aunque existían varias familias musulmanas, sobre todo eran familias fulbés, (miembros de otra tribu diferente a los museys), que se habían establecido allí como comerciantes; aunque también el jefe de cantón que era musey y su familia se habían hecho musulmanes para poder mantenerse como jefe por presiones de la Administración.
Allí en la explanada de las escuelas, lugar donde jugaban al futbol los estudiantes, tuvieron la oración común, (sólo los hombres y niños) y escucharon el sermón del imán. Una vez acabado el rezo de las oraciones se procedería al sacrificio del cordero.

martes, 12 de octubre de 2010

El fin del Ramadán


El Ramadán es el noveno mes del calendario musulmán, durante el cual los seguidores de Mahoma practican el ayuno e intensifican la oración. Ayunan de comida, bebida y de relaciones sexuales, desde el amanecer hasta la puesta del sol. Al acabar dicho mes se celebra una gran fiesta, reuniéndose todos sus seguidores en la mezquita o al aire libre para la oración que dirige el imán. En 1976 la fiesta del fin del Ramadán cayó a finales de septiembre y era la primera vez que iba a asistir a ella en Gobó. Ya había pasado un año de mi llegada al Norte de Camerún. El año anterior estaba en Yagoua, como ya escribí en un anterior capítulo que titulé "musulmanes en oración". En Gobó había pocos musulmanes, la mayor parte de los Museys eran paganos, y había unos mil católicos contando a los catecúmenos y a los ya bautizados. Pero por la presión de las autoridades de la Prefectura el jefe de Distrito se había hecho musulmán y a su vez éste presionaba a sus parientes y súbditos para que se hiciesen musulmanes. Como no tenían una mezquita como lugar de culto, nada mejor que utilizar el patio de la escuela pública para hacer manifestación de su fe y su propaganda y presión sobre los profesores y niños de las escuelas. Al fondo de la fotografía vemos las escuelas públicas de Gobó

miércoles, 22 de septiembre de 2010

La "Vun tilla"





Ya he escrito anteriormente sobre la Vun tilla, la gran fiesta Musey del Norte del Camerún, que para ellos es el comienzo del año nuevo, tras la estación de las lluvias, y comienzo de la estación seca, que lo marca la luna nueva del mes de octubre. Aquí solo puedo mostrar unas cuantas fotografías tomadas en 1976, que con el paso del tiempo se han ido deteriorando.

jueves, 19 de agosto de 2010

¿Qué será?

En cualquier fiesta popular, donde se reúne una multitud de personas, podemos observar cosas interesantes y llamativas, sobre todo si son fiestas ajenas a nuestra propia cultura. Yo allí en Gobó en el norte del Camerún, en la primera gran fiesta de la "vun tilla" en la que participaba, en medio de las gentes y observando las danzas tradicionales museys, me encontré con esta señora que estaba cantando y danzando.
¿Pero qué era lo que llevaba en la mano?
No era una azada para cultivar los campos de mijo, ni otro tipo de instrumento de labranza. Tampoco era una muleta para un discapacitado, aunque tenía un cierto parecido. Ni siquiera era un arma para la lucha o para defenderse de animales salvajes. ¿Qué sería?
Pues simplemente una silla de una sola pata para poder descansar un poco en medio de la multitud, como otros llevan sillas plegables en nuestra sociedad occidental.

miércoles, 21 de julio de 2010

Jóvenes casamenteras

En la fiesta de la Vun tilla, fiesta principal para los Museys, se concentran varios centenares de personas venidas de las diferentes aldeas y pueblos, no sólo del Camerún sino también del vecino Chad; pues para estas concentraciones no hay fronteras, y menos en medio de la sabana, que ciertamente uno no sabe si está en el Camerún o en el Chad.
Hay todo tipo de personas: niños, adolescentes, adultos, mayores, pero sobre todo jóvenes, como es lo normal en las fiestas, y más si se aprovechan estas para conocer a otros jóvenes venidos de fuera y comenzar a relacionarse con ellos en vista a algún posible matrimonio.
Tanto ellos como ellas se acicalan con las mejores ropas, se ponen sus aderezos y pasean entre la multitud tratando de llamar la atención y de agradar a los que las miran con atención. Habrá piropos, palabras agradables, se pararán a hablar con algún interesado, bailarán, y admirarán a los mejores danzantes y luchadores. Y tal vez al acabar la fiesta habrá comenzado una nueva relación que terminará en un compromiso de matrimonio.

domingo, 6 de junio de 2010

Fiesta del Año Nuevo

Acabada la eucaristía celebrada a la sombra de un gran árbol, comenzó la fiesta, o mejor continuó la fiesta, pues durante toda la Eucaristía no pararon de sonar los tambores, la música y la danza; las jóvenes museys lucían sus mejores paños, estrenaban los vestidos comprados en el mercado de Gobó, y se sentían orgullosas de llevar sobre sus pechos las medallas de catecúmenas que se preparaban para recibir el bautismo en la próxima Pascua, o las cruces de las que ya eran cristianas.
Por otra parte, cerca de allí, las fulinas y el jefe tribal, Mulna, también habían acabado sus ritos de la Vun tilla, y sus adeptos después del sacrificio de los pollos y cabritos, se unían a la multitud en fiesta para pasar el día cantando y danzando hasta la llegada de la noche, el momento importante de ver la vun tilla, la luna nueva del nuevo año.

domingo, 23 de mayo de 2010

La Misa de la "vun tilla"

Como he comentado en anteriores relatos, la vun tilla era la fiesta del año nuevo para los Museys, que comenzaba con la luna nueva del mes de octubre, al acabar la estación de lluvias y comenzar la estación seca, y era el momento de la recolección de la cosecha de mijo; por consiguiente época de abundancia de alimentos por los granos recolectados. Después de saludar a Mulna, el jefe tradicional de los Museys de Dom, me dirigí a donde se estaban congregando los cristianos venidos de las diferentes aldeas museys, debajo de un gran árbol, para celebrar la Eucaristía. Allí en torno a la mesa del altar, con cantos y danzas museys íbamos a celebrar el verdadero y único Sacrificio, el de Cristo que entregó su propia vida para la redención de toda la humanidad, que derramó su propia sangre para salvar también a los Museys.
En ese momento recordé que hubo fiestas paganas de la antigüedad que fueron cristianizadas, y pensé que con el paso de los años y cuando los cristianos no sean una minoría entre los Museys, la vun tilla, fiesta del año nuevo, será una fiesta cristiana de Acción de gracias a Dios por la recolección de las cosechas. Ahora 34 años después, y por relatos de misioneros de Gounoun Gaya en el Chad veo que así es.

lunes, 17 de mayo de 2010

Las posesas



Junto a la casa del jefe tradicional de los Museys en Dom Suluku, estaban las de las "fulinas", es decir de las mujeres que estaban poseídas por algún espíritu, o genio de la naturaleza, espíritu de la luna, espíritu del agua, espíritu del bosque, del antílope, o de la serpiente. Eran una especie de sacerdotisas, clase especial entre los Museys, vivían célibes, recibían la consulta de los fieles animistas para saber a que espíritu tenían que aplacar para ofrecerles un sacrificio, que ellas determinaban si era un cabrito, una gallina u otro animal doméstico, la forma de hacerlo, etc... otras veces tenían que expulsar algún mal espíritu de personas que se sentían poseídas por ellos; otras eran consultas para conocer el porqué tal persona estaba enferma y a qué espíritu tenía que invocar para recuperar la salud. También como sacerdotisas escuchaban las confesiones de personas que se encontraban agobiadas por el mal que habían realizado, y ofrecían sacrificios de reparación. Las "fulinas" que yo vi varias veces en Dom Suluku y en otras aldeas museys, no llevaban ningún tipo de vestido o ropa; simplemente llevaban un cinturón de abalorios en la cintura, y cubrían el pubis con hojas de árboles, además de varios collares en el cuello, y brazaletes de metal en las muñecas y piernas.

lunes, 3 de mayo de 2010

El jefe tribal

Cuando llegó la fiesta de la "vun tilla", del año nuevo Musey, me desplacé a la aldea de Dom Suluku, para conocer y participar de la fiesta, y también para celebrar la Eucaristía con los cristianos Museys bajo la sombra de un gran árbol, pues en dicha aldea no había capilla. Pero además quise ir a saludar a Mulna, el jefe tradicional de la tribu, y llevarle un poco de tabaco como regalo y reconocimiento de su autoridad.
Los jefes de tribu africanos tenían antiguamente gran autoridad sobre todos los miembros de la tribu; pero con la colonización europea y luego la independencia de los países africanos fueron desposeídos de sus poderes por la administración civil. De todas formas todavía tenían ciertas funciones tradicionales que seguían ejerciendo, tanto civiles, judiciales como religiosas. Protegían a los miembros de la tribu, eran mediadores en los conflictos, ejercían de jueces y a ellos se acudía en casos de disputas; también eran sacerdotes: eran los que sacrificaban los animales ofrecidos a los espíritus, los que celebraban el ritual y las oraciones a Dios. El jefe religioso era el primero que recogía los primeros frutos de la cosecha para ofrecérselos a Dios y el que hacía las libaciones de la cerveza de mijo en la"vun tilla". Nadie podía cosechar sus campos hasta que el jefe no lo hubiera hecho; como así mismo nadie sembraba hasta que el jefe tradicional hacía el ritual debido y se ponía a sembrar su campo. Es el que hacía las oraciones rituales antes de la caza del antílope, recibiendo parte de los animales abatidos, y el que antiguamente decidía sobre la guerra.
Mulna me recibió a la puerta de su casa y me ofreció sentarme en la estera a la sombra del cobertizo de paja. El jefe tradicional era ya de los pocos habitantes Museys que seguía vistiéndose con la piel de cabra curtida, que se ceñía a la cintura y que sólo cubría las nalgas, y no llevaba nada más sobre su cuerpo, a no ser algunos adornos como colgantes o pulseras. Por respeto a mí, el misionero blanco que iba a visitarle se cubrió con la misma piel de cabra la entrepierna. Me habló que los jóvenes ya no escuchaban sus consejos, ni continuaban con las tradiciones de sus antepasados, me agradeció el que hubiéramos venido de lejos para traerles la Palabra de Dios, y me pidió que diera buenos consejos a los jóvenes para conducirlos por el buen camino, y hacer de ellos buenas personas, honradas, trabajadoras y que respeten a sus mayores.