Diez meses después de tener que dejar el Camerún por causa de la hepatitis, y tras el paso por el Hospital La Pitié de París, y los meses de reposo en casa de mis padres, y tras nuevos análisis en París, los médicos me dijeron que estaba completamente curado y que podía ir de nuevo a África. Así que antes de que llegara la Navidad regresé de nuevo al Camerún, pues quería celebrar esos días de fiesta del nacimiento de Jesús con las gentes de la misión de Gobó, que habían quedado sin sacerdote durante todo ese tiempo. En el viaje de regreso al Camerún hice escala en Roma para hablar con el Consejo General de la Congregación de la situación en el norte de Camerún y pedir ayuda para aquellas misiones. Dejé Europa con el frío del invierno y llegué a Maroua ya en la estación seca, como puede verse en la fotografía aérea en las proximidades del aeropuerto y en la que se aprecia lo típico del hábitat de la zona rural, chozas de barro y paja donde vive la gente y un vallado haciendo un círculo que sirve de corral para tener allí los animales domésticos; senderos y caminos hacia otras aldeas y campos de cultivo alrededor de las casas. Llegaba de nuevo al norte del Camerún para continuar con una nueva etapa misionera.
miércoles, 18 de junio de 2014
jueves, 5 de junio de 2014
¡Hipopótamos... a la vista!
Siguiendo con el relato de mis memorias de África, llegamos a enero de 1978 cuando en plena actividad pastoral y de trabajos en la construcción de la misión de Gobó, comencé a sentirme mal, con vómitos y dolores de hígado; las hermanas Simone y Marguerite que se ocupaban del dispensario de la misión me diagnosticaron que tenía hepatitis viral, y como allí no había las condiciones mínimas para el tratamiento me aconsejaron de regresar a Europa. Así que me fuí a la misión de Djougounta donde estaba el P. Fernando Corazón a descansar y él se preocupó de prepararme el viaje y llevarme hasta Maroua, donde tomé el avión para Yaoundé y Douala y desde allí a París, donde ingresé en el Hospital la Pitié el 10 de febrero con 58 Klg., siete menos de cuando me fuí a Camerún, y tras los análisis correspondientes a los once días de hospitalización me dieron de alta y pude viajar a España donde pasé unos meses de reposo, atendido y cuidado por mis queridos padres, hasta la total recuperación. En el verano fuí a visitar el zoológico de Madrid, y allí pude ver los hipopótamos bien cerca. Tantos meses en África, viendo muchas veces a los hipopótamos dentro del agua, tanto en el lago de Fianga, como en el río Logón, pero solo podía verles la parte superior de la cabeza que sacaban para bostezar, resoplar o respirar, pero nunca los había visto salir del agua; pues solo salen por la noche para comer las yerbas de las orillas, y cualquiera iba a ir de noche a verlos pasear. El hipopótamo en uno de los animales salvajes más agresivo, aunque parezca lo contrario, y uno de los más grande de tamaño y peso, tras el elefante y el rinoceronte.
viernes, 23 de mayo de 2014
Deportes favoritos: la lucha
La lucha es uno de los deportes más antiguo de la humanidad, que se ha practicado en todos los pueblos y regiones de la tierra. Es el deporte favorito de los jóvenes de diferentes tribus del norte de Camerún. Por eso en la escuela de Djougounta los niños practicaban esos deportes de lucha, como en nuestras escuelas se dedican al futbol o al baloncesto. Básicamente había dos tipos de lucha tradicional: la llamada lucha massá, o tupuri, o musey, según el nombre de la tribu que la practica, y la lucha a bastonazos o duelo a garrotazos. La llamada lucha massá es una lucha tradicional entre dos combatientes, cuerpo a cuerpo, en que se intenta derribar al suelo al contrario, que tiene sus normas y reglas con lo que se puede hacer y lo que está prohibido, y tiene un juez de la lucha al lado para separar a los combatientes y determinar quien es el vencedor. Además pueden luchar en equipos, enfrentándose varias parejas al mismo tiempo.
La lucha a bastonazos es un deporte guerrero, es una preparación para la guerra, para dar la batalla a los enemigos, estar en forma y preparados para combatir en caso de ataque de un grupo rival o para atacar a los enemigos. Estas situaciones a veces se producen en las aldeas por causa de robos de animales, raptos de mujeres para el matrimonio, invasión de tierras, destrozos de cultivos, venganzas, etc.
martes, 13 de mayo de 2014
Actividades extraescolares
En la misión de Djougounta, en la que estaba el P. Fernando Corazón, había una escuela primaria dirigida por las hermanas espiritanas francesas, a la que asistían cientos de niños y niñas guiseys de la región y que tenían profesores nativos locales y por consiguiente bien conocedores de su tierra y de sus gentes, de la forma de vida de los guiseys, de la agricultura, ganadería y pesca a la que se dedicaban, de sus tradiciones, costumbres, esperanzas y deseos de un cambio de vida mejor.
Muchos de esos niños tras el paso por la escuela católica de la misión, accederían a la enseñanza secundaria o profesional en Yagoua, e incluso algunos llegarían a realizar los estudios universitarios en Maroua, Garoua, Yaoundé o Douala; pero la mayoría se quedarían en sus aldeas y poblados guiseys del norte de Camerún. Por eso, mirando al futuro de la mayoría de ellos que serían agricultores como sus padres, se realizaba en la escuela de la misión actividades extraescolares para que aprendieran nuevas formas de cultivo, tratamiento y selección de semillas, cultivo de hortalizas, preparación de viveros y pequeñas huertas, riego y protección del sol de las plantas, recolección del algodón y preparación del producto para la venta, etc.. La escuela no solo miraba a la educación intelectual de los alumnos, sino también a mejorar la vida que esos niños iban a vivir de mayores en sus aldeas. A veces la escuela en África solo ha servido para que los jóvenes abandonen sus aldeas y hayan emigrado a los suburbios de las grandes ciudades, donde solo han encontrado paro y miseria.
domingo, 20 de abril de 2014
Vuelta ciclista musey
martes, 8 de abril de 2014
Muerte del obispo Charpenet
Monseñor Yves Plumey, que vemos en la foto presidiendo los funerales, fue un misionero pionero del norte de Camerún, donde trabajó durante 45 años, Prefecto Apostólico, luego Obispo y finalmente Arzobispo de Garoua hasta 1984 en que pidió la dimisión por su edad. Toda una vida misionera entregada al servicio de los pobres del norte del Camerún y que acabó estrangulado a los 78 años cuando dormía en su residencia del Seminario Menor en Ngaoundéré el día 3 de septiembre de 1991, al día siguiente de su encuentro de horas con el Presidente de la República de Camerún, Paul Biya, y que todavía hoy día no se sabe cual fue el motivo de su asesinato.
domingo, 9 de marzo de 2014
Huellas de elefantes
Acabada la estación de lluvias dejé la aldea de Dom Changdung y regresé a la misión de Gobó para continuar con los trabajos ordinarios de la misión: formación de catequistas, reuniones con los diferentes grupos de la parroquia, visita de enfermos, catequesis, preparación para los sacramentos, visitas a las diferentes aldeas de la misión, etc.. Una tarde al llegar a una aldea me dijeron la gente del lugar que habían tenido la visita de los elefantes y que le habían hecho mucho daño, pues habían entrado en los campos de cultivo de mijo, cuando ya el grano estaba maduro para la recolección y se habían comido buena parte de la cosecha. Los pobres aldeanos no tienen con que defenderse contra los elefantes, ni rifles, ni otros medios para poder luchar contra ellos. Simplemente se limitan a gritar y hacer toda clase de ruidos con cacerolas y palos para poder espantarlos y que salgan de sus campos y se vayan lejos de sus casas y graneros; y siempre con el peligro de ser atacado por ellos y de morir aplastados o pisoteados por los elefantes. Yo no los pude ver, pero en el suelo fangoso quedaron sus pisadas, las huellas de su paso devastador por los campos de cultivo de la aldea Guiriou.
lunes, 24 de febrero de 2014
Fiesta del cordero
En el mes de noviembre de 1977 se celebraba la fiesta musulmana del sacrificio del cordero, el "Id-al-Adha", era la tercera vez que yo asistía desde mi llegada al Camerún en 1975. Yo estaba en la misión de Gobó, y lo mismo que el año anterior al oir la música y el gorjeo de las mujeres que acompañaban el cortejo del imán y del jefe de cantón que iban a caballo, salí con mi máquina fotográfica para tomar algunas imágenes de la fiesta. Acompañé al cortejo hasta la explanada de las escuelas públicas de Gobó y allí los musulmanes, separados los hombres de las mujeres, hicieron su oración dirigidos por el imán. Luego fue el sacrificio del cordero en recuerdo de lo que hizo Abraham en el monte Moria sacrificando a Dios el cordero en vez de a su hijo Isaac. Sobre esto ya escribí en otros posts anteriores de la misma fiesta en el año 2010 y que titulé: "fiesta musulmana Id-al-Adha", "el imán" y "el jefe de cantón", y que podéis leer en este mismo blog.
jueves, 6 de febrero de 2014
El guruna musey
El "guruna" es una institución propia de hombres. Consiste en que un grupo de jóvenes se dedican al cuidado de sus vacas, retirándose a un lugar donde haya pastos y agua abundante para el ganado, cerca del río o donde haya lagunas o charcas, para que el ganado pueda apacentar. Cada joven tiene que llevar varias cabezas de ganado, suyas o de algún familiar que se las haya confiado. Allí en medio del campo montan un campamento, un corral para recoger el ganado durante la noche, y pequeñas cabañas donde ellos descansan y vigilan para que no les roben el ganado y para que ningún animal salvaje les pueda atacar. En ese campamento pasan meses dedicados al pastoreo de las vacas, a comer mucho, y beber la leche de las vacas hasta hartarse, con el fin de engordar y tener unos cuerpos lustrosos y robustos; y se preparan para la lucha massá, y para las competiciones de danzas tradicionales en las que rivalizarán contra otros grupos de gurunas, que en los meses de marzo y abril celebran en diferentes lugares de la región. Las fotos que vemos fueron tomadas en Gobó en octubre de 1977.
lunes, 20 de enero de 2014
Guerrero Musey
En la vida del Musey hay una etapa muy importante, que de niños sueñan con ella, y una vez pasada la añoran como la más valiosa de la vida, son los años de la juventud en los que los jóvenes Museys participan del guruna, viven en grupo fuera de los poblados, guardando los rebaños de vacas, alimentándose con la leche de las vacas y de lo que pueden robar en las aldeas, y dedicados a practicar la lucha corporal. Es una especie de iniciación a la vida guerrera, a la defensa del ganado y aprender a robar sin ser descubierto. Es una preparación para saber defender lo suyo propio y aprender técnicas de lucha que les servirá en caso de ataque de otros pueblos enemigos. El guerrero Musey suele utilizar la lanza o el bastón para el ataque y el escudo para la defensa, también usa casco de fibra de hibiscus para la pelea para evitar golpes mortales en la cabeza, pero en el caso de la fotografía el casco solo es de plumas de aves pues era el traje de la fiesta de la "vun tilla", del nuevo año de 1977.
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