viernes, 12 de diciembre de 2014
Vista de Gobó, (Camerún)
lunes, 24 de noviembre de 2014
¿Rey sagrado o chivo expiatorio?
Momo es elegido por el jefe tradicional de los Guiseys, y el día de su entronización se celebran sus funerales, pues desde ese día se le considera ya como un muerto, como un espíritu viviente, o como "un alma en pena". Tiene que abandonar a su mujer, o a sus mujeres si es un hombre polígamo, y a sus hijos, y vivir solo, en una choza mirando al sol. No debe trabajar, y tiene que mendigar su comida en los mercados de Ardaf y Djougoumta. Solo puede ser acompañado por una mujer mayor, que haya pasado la menopausia, a unos doscientos metros de su choza.
El pueblo Guisey cree que Momo, su rey sagrado, es el responsable de la salud, bienestar y progreso de su pueblo. El genio de la tierra Guisey se le puede aparecer en sueños y decirle ciertas cosas para su pueblo. Él es el guardián de las tradiciones y costumbres de los Guiseys, y lo que él dice se considera como órdenes o mandatos a cumplir. Él es el que carga con la maldición y los males del pueblo, y podemos considerarlo como el "chivo expiatorio" para los judíos. (Levítico, 16, 20-22).
No puede morir de muerte natural, así que cuando se encuentra gravemente enfermo, o por su edad se prevé su muerte cercana, antes de que eso ocurra, le retuercen el cuello y muere asfixiado. Se le enterrará en un lugar secreto.
viernes, 7 de noviembre de 2014
Noulda, la gran fiesta Guisey
En el mes de febrero los Guiseys del distrito de Gueré en el norte de Camerún celebran la gran fiesta de Noulda, que congrega a una gran muchedumbre de gente, tanto los Guiseys de Camerún como los que viven al otro lado de la frontera en Chad, además de otras gentes de regiones vecinas, como los Museys, Massás o fulbés que asisten de espectadores a la fiesta. Es una fiesta tradicional que celebran el fin de los trabajos agrícolas una vez que se ha recogido la cosecha del mijo, y que da inicio a un año nuevo. Es una fiesta de acción de gracias a Dios, y como toda fiesta reina la alegría, la convivencia, fraternidad, solidaridad y buena convivencia, en medio de la danza, la música, las acrobacias y juegos, y donde tampoco falta el alcohol y el sexo. La multitud participa con sus atuendos tradicionales, se acicalan con los adornos llamativos e incluso con cuernos de sus bueyes o cabezas de pavos para llamar más la atención, como si fuera una especie de carnaval. Por grupos de edad, o de clan danzan en círculos en torno a los tambores que marcan el ritmo de la danza, al mismo tiempo que tocan las pequeñas flautas de bambú, o de tallos de mijo que ellos mismos se han fabricado. Estas fotografías son del año 1979 en Ardaf; ahora a través de youtube se puede ver esa misma fiesta, ya organizada por los políticos y la administración civil y ver lo que ha cambiado.
martes, 21 de octubre de 2014
Al caer la tarde
Al caer la tarde en las aldeas de la sabana del norte de Camerún es el momento propicio para el movimiento de la gente, sobre todo en torno al pozo de la aldea, en este caso de la entrada a Gobó por la carretera que viene de Yagoua. Las mujeres solas o con sus bebés a la espalda, o al costado, se acercan al pozo con sus calabazas, cubos o palanganas para sacar y acarrear el agua, llevándola a sus hogares donde llenarán los odres o tinajas que allí tienen para que puedan beber todos los miembros de la familia, para preparar los alimentos y cocinar, fregar la loza, dar de beber a los pequeños animales del corral, gallinas, patos, ovejas y cabras, y para el aseo personal de toda la familia, desde los bebés, niños, y jóvenes, hasta los adultos, que a esa misma hora regresan del campo, de sus trabajos agrícolas, del pastoreo del ganado o de la caza.
También a esa hora de la caída del sol, los jóvenes pastores que han estado todo el día con el ganado en los campos vuelven a la aldea y se acercan a los pozos para dar de beber a las vacas.
Los niños que han acabado su jornada escolar, regresan contentos con sus libros y cuadernos y dispuestos a ayudar a sus padres en las pequeñas tareas de casa, recogiendo el ganado, yendo al pozo a por agua, preparando la cena, o atendiendo a los hermanos más pequeños.
También a esa hora de la caída del sol, los jóvenes pastores que han estado todo el día con el ganado en los campos vuelven a la aldea y se acercan a los pozos para dar de beber a las vacas.
Los niños que han acabado su jornada escolar, regresan contentos con sus libros y cuadernos y dispuestos a ayudar a sus padres en las pequeñas tareas de casa, recogiendo el ganado, yendo al pozo a por agua, preparando la cena, o atendiendo a los hermanos más pequeños.
martes, 30 de septiembre de 2014
Pequeñas montañas de algodón
En plena estación seca, en las primeras semanas del año 1979, en Gobó en el extremo norte del Camerún, después de meses de trabajo en el campo, para preparar el terreno, sembrar el algodón, arrancar las malas yerbas, y recolectarlo bajo el tórrido sol africano, ha llegado el momento de llevarlo a la plaza del mercado donde llegarán los camiones de la Sodecoton, única empresa que tiene el monopolio del mercado del algodón en Camerún. Los campesinos que han recogido el algodón en sus casas, teniendo incluso que dormir en la calle por no haber sitio para ellos y el algodón, lo llevan ahora al mercado en sus canastas o cestos artesanales, participando toda la familia, desde los niños pequeños hasta los ancianos. Cada familia prepara su pequeña montaña de algodón para cuando lleguen los camiones, pesen el producto y le den unos cuantos billetes por la venta de todo un año de trabajo. Cuánta ilusión en los niños que participan del trabajo como de un juego; pero cuánta desilusión en los adultos al recibir la paga tan escasa por todo un año de trabajo, y cuántas injusticias del mercado que se aprovecha de los pobres y enriquece a los ricos. Cuando ese algodón llegue a Europa transformado en prendas de vestir y se venda en las mejores tiendas y "boutiques" ¿por cuánto se habrá multiplicado el precio pagado a los pobres agricultores cameruneses?
miércoles, 10 de septiembre de 2014
Escultura africana
En uno de mis viajes por el norte del Camerún, no recuerdo exactamente en donde fue, pero sí se que era a principios del año 1979, al borde del camino vi una estatua de unos dos metros de altura, que me llamó poderosamente la atención, paré el vehículo y descendí para hacer la fotografía. No había nadie cerca de allí, ni existía por aquel lugar ninguna aldea. ¿Qué hacía allí aquella estatua? ¿Qué representaba? ¿Qué significado tenía? ¿Quién la había tallado? Varias preguntas que me hice y hasta el día de hoy no he sabido responder.
A vista de un occidental era algo artesanal y de poco valor artístico, acostumbrado como estamos a contemplar grandes obras del arte griego, románico, gótico, renacimiento, o del arte moderno. Pero también existe un arte africano y son célebres algunas piezas en bronce, esculturas de madera, máscaras, etc que incluso se exponen y hacen parte de los mejores museos de Europa. Esta estatua africana junto al borde del camino no era una original obra de arte, pero seguía los cánones de la escultura africana, era una figura antropomorfa en posición erecta, rígida, hierática, con los brazos caídos paralelos al cuerpo, de expresión severa, que transmitía un aire de rigidez y de alerta vigilante al borde del camino y yo diría también de autenticidad en medio de la desolación del paisaje.
martes, 26 de agosto de 2014
Turismo en Oudjila
Oudjila es una pequeña aldea "podoko" situada en el departamento de Mayo-Sava en el norte de Camerún, cerca de la ciudad de Mora, en medio de los montes Mandara, y celebre para el turismo internacional por el reclamo de visitar a la gran familia del jefe tradicional con sus 47 esposas y el centenar de hijos, y también por las vistas y paisajes de los montes Mandara. En esa región viven los "podokos" que pueden ser unas 60000 personas, y que son considerados por los musulmanes como "kirdis", es decir paganos, por seguir con su religión tradicional animista y no haberse convertidos al Islam. Los "podokos" crían un novillo que tienen apartado en una choza durante dos años y que consideran sagrado y que luego será sacrificado en la fiesta de la recolección de la cosecha del mijo.
Pero en Oudjila también hay cristianos y mi visita a Oudjila al comienzo del año 1979, no fue para conocer al jefe polígamo con sus cuarenta y tantas mujeres, pues ni siquiera nos acercamos a su casa, sino para visitar la nueva iglesia que habían construido los cristianos con un aire muy moderno y al mismo tiempo muy tradicional. Era en forma circular y con muros de piedra de la montaña, como son las casas "podokos", y separado del muro pero sostenido por un montón de columnas iba el techo de paja, que aliviaba del sol a los fieles y de las lluvias. Pero el círculo superior del techo de paja no estaba cubierto, por lo que penetraba la luz y el sol sobre el altar, un gran bloque de piedra que era el ara sagrada. Del altar partían varios círculos concéntricos de piedras en el suelo que servían de bancos para los fieles. El misionero que hizo aquella iglesia supo conjugar a la perfección la sencillez, la arquitectura tradicional y local de los "podokos", el respeto ambiental y al mismo tiempo tener un aire muy moderno. Si alguna vez visitan Oudjila no se olviden de visitar su iglesia.
miércoles, 13 de agosto de 2014
¡Nasara, nasara!
Cuando estos días esta palabra ha salido en los medios de comunicación social, debido a la persecución, matanza y exterminio de los cristianos en Siria, Irak y otros países árabes por parte de los islamistas intolerantes que quieren crear un nuevo califato mundial, yo, como miles de personas en las redes sociales, tengo que reivindicar y proclamar, sí soy nasara, soy seguidor del Nazareno, del Jesús de Nazaret, el Dios hecho hombre que nos trajo un mensaje de amor, de paz, y de salvación para todos los hombres.
martes, 15 de julio de 2014
Matanza de elefantes
Era el último día del año 1978, al acabar la celebración de la Eucaristía en la aldea de Dom Pya, se me acercaron unos jóvenes para decirme que no lejos de allí unos soldados habían matado un elefante, que junto con otros habían atravesado el Logone procedentes del Chad, y que los llevara en la camioneta para participar también ellos de la matanza. Marché con ellos y con Lilianne Pellegrin, la enfermera francesa de la misión de Gobó, y cuando llegamos al lugar de la matanza ya solo quedaban los despojos del animal; los soldados se habían llevado los colmillos de marfil que era lo que les interesaba, y la gente de las aldeas vecinas se disputaban como rapiñas la carne del animal para llevarsela a casa y comerla con sus hijos.
En la zona del Logone en Camerún era difícil ver elefantes, además estaba completamente prohibida su caza, pero sí los había en el Chad, y en la estación seca cuando bajaba el nivel del río alguna vez atravesaban al Camerún.
El Chad estaba en guerra civil desde hacía años. En 1975 el coronel Kamougué dió un golpe de estado y asesinó al presidente Tombalbaye, y el general Félix Malloum se hizo con el poder desde 1975 a 1979. Pero había otros grupos rebeldes como el de Goukouni que estaba apoyado por Gadafi desde Libia y que se había apoderado del norte del país. Otro grupo rebelde era el de Hissié Habré que llegó a pactar con Malloum para subir al poder. Era una situación de guerra civil donde mandaban las armas, y la ley era la del más fuerte; por eso no es de extrañar que los soldados armados robaran en las aldeas, se dedicaran al tráfico de marfil, violaran o cometieran cualquier tipo de delito.
domingo, 6 de julio de 2014
Primera ordenación en Yagoua
A los pocos días de mi regreso al Camerún, el 30 de diciembre de 1978, iba a participar en un gran acontecimiento para la diócesis de Yagoua, justamente cinco años después de haber sido creada como tal por el Papa Pablo VI, era la primera ordenación sacerdotal de un seminarista nativo de la diócesis, la de Jean Pagou, y que no pudo hacerla monseñor Luis Charpenet, el primer obispo de la diócesis pues había fallecido un año antes. Todavía Roma no había nombrado al nuevo obispo diocesano y era el P. Philippe Alin como vicario general el encargado de regir la diócesis, hasta la llegada del nuevo obispo, Christian Tumi, que sería nombrado el 22 de diciembre del año siguiente, 1979, por el Papa Juan Pablo II. Por consiguiente la ordenación sacerdotal de Jean Pagou corrió a cargo de monseñor Jean Pasquier, entonces obispo auxiliar de Garoua. Fue una hermosa ceremonia en el exterior de la catedral de santa Ana, bajo un gran toldo de sacos y bajo la arboleda que daba sombra a la multitud de gente que se congregó para tan gran acontecimiento. Era el primer sacerdote nativo de la diócesis, el cien por cien del clero éramos misioneros europeos. La diócesis de Yagoua contaba ya con cuatro diáconos permanentes, hombres casados y con familia, entre ellos estaba Michel Djobtoussia, que justamente cuarenta años antes, en Navidad de 1938, recibía el bautismo en el primer grupo de cristianos que se bautizaban en Yagoua, y que participó en la celebración con una profunda alegría viendo los frutos primeros de esa iglesia misionera. Hoy día la semilla del evangelio sembrada en Yagoua, ha crecido y se ha hecho un árbol con grandes ramas. El clero es mayoritariamente nativo, hay una cincuentena de sacerdotes, como así mismo los religiosos y religiosas, se han creado nuevas parroquias, ha crecido el número de cristianos y el evangelio se ha ido inculturando y enraizando en la tierra de Yagoua. Al terminar la celebración de la Eucaristía todos nos acercamos a la tumba del primer obispo diocesano monseñor Luis Charpenet para que desde el cielo intercediera a Dios por la iglesia diocesana de Yagoua.
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