sábado, 17 de enero de 2015

Iglesia destruida


Aunque escuchamos estos días en las noticias de los medios de comunicación social la destrucción de iglesias cristianas, algunas de ellas con siglos de existencia, en países como Irak, Siria, Egipto, Pakistán, India, Nigeria, etc... sin embargo la destrucción de la iglesia que vemos en las fotos no se debió a fanáticos musulmanes o hindúes sino a un tornado en los primeros días de la estación de lluvias, a finales de abril de 1979. Era la iglesia de Dom Pya, un sector de la misión de Gobó en la diócesis de Yagoua en el norte del Camerún. Había sido construida unos años antes por los fieles cristianos y catecúmenos de la misión con ayuda económica de fuera, ellos realizaron los trabajos de hacer los ladrillos de adobe, levantar los muros, poner la mano de obra, y de fuera llegó el dinero para comprar la madera y las chapas onduladas para cubrirla. Era la nueva iglesia del pueblo de la que se sentían muy orgullosos, después de haber sido destruida la primera que hicieron de adobe y techo de paja, y que quemaron las autoridades musulmanas de la región con el pretexto de que no tenían licencia de construcción. Hubo que esperar unos años celebrando la Eucaristía bajo los árboles antes de que concedieran el permiso de construcción. Ahora por causa del tornado la comunidad de Dom Pya se volvía a encontrar en la misma situación, sin un lugar de culto donde celebrar los sacramentos. De nuevo los fieles cristianos tenían que reunirse a la sombra de un gran árbol para la catequesis y celebraciones religiosas. Al año siguiente se construiría una nueva iglesia, que hoy 35 años después se encuentra en peligro de ser de nuevo destruida por los fanáticos musulmanes de Boko Haran, y que los fieles cristianos sean degollados, o tengan que huir de su propia tierra.


viernes, 26 de diciembre de 2014

Plantación de tabaco

En plena estación seca después de varios meses sin llover y con el termómetro por encima de los cuarenta grados centígrados, algún que otro domingo por la tarde aprovechábamos para acercarnos a la orilla del río Logón, que hace de frontera entre el Camerún y el Chad, a una treintena de kilómetros de Gobó, y darnos allí un baño, pero con ojos bien abiertos, pues era una zona en la que había hipopótamos. Con los meses de sequía, el nivel del río bajaba considerablemente, como se puede apreciar en las fotografías, y aparecían idílicas playas de arena, casi solitarias, a las que solo se acercaban los rebaños de vacas para abrevar, conducidas por  los niños pastores que se ocupaban del ganado. Allí junto al río Logón unos campesinos massás habían hecho un pequeño huerto plantando tabaco, lugar ideal por el clima cálido de la estación seca, terreno arenoso y arcilloso, y tener relativamente cercana el agua del río, para regarlo todos los días. De ahí sacarían unas buenas hojas de tabaco que luego secarían y elaborarían para venderlo en el mercado  local o para consumirlo entre todos los vecinos de la aldea de Bastepé a lo largo del año, sobre todo en los momentos de ocio bajo la sombra del baobab a las horas más caliente del día, o a la caída del sol, o en las reuniones al claro de luna contando las pequeñas historias del clan o transmitiendo los cuentos que sus antepasados les contaron y que ellos a su vez enseñaban a sus nietos, o en otros encuentros especiales como el duelo por ocasión de los funerales.  ¡Cuánto trabajo para quedarse todo en humo!

viernes, 12 de diciembre de 2014

Vista de Gobó, (Camerún)



No es una buena vista panorámica, pero recuerdo la dificultad para hacer la foto subiéndome a los depósitos de agua de la misión, para desde allí tener una vista elevada sobre Gobó. En primer término tenemos la carretera de entrada a Gobó que viene de Yagoua, la capital de la región del "pico de pato" del norte de Camerún, por la que solo transita un pequeño rebaño de ovejas sin pastor. Después están las casas derruidas de lo que fue el  hogar de una familia vecina, pero a la muerte del propietario se destruyen las casas y queda el lugar deshabitado y vacío. Luego el "saré", conjunto de chozas, casas y graneros encercados por el "seko" de paja que hace de pared divisoria entre el hogar familiar y el campo. Y junto a las casas de la familia el campo para cultivar el mijo o el sorgo, base de la alimentación de los pueblos del norte de Camerún. Y finalmente los árboles y arbustos propios de la sabana africana con el color característico de la estación seca.

lunes, 24 de noviembre de 2014

¿Rey sagrado o chivo expiatorio?




Noulda es la gran fiesta de los Guiseys de Camerún que se celebra a mediados de febrero, la otra fiesta principal es Kofta que se hace en noviembre o diciembre, dependiendo de la luna. Momo, el jefe religioso animista, al que el pueblo Guisey lo considera como un rey sagrado, o mejor como un espíritu viviente, es el que preside las ceremonias, y realiza los ritos sagrados que dan lugar a estas fiestas tradicionales.
Momo es elegido por el jefe tradicional de los Guiseys, y el día de su entronización se celebran sus funerales, pues desde ese día se le considera ya como un muerto, como un espíritu viviente, o como "un alma en pena". Tiene que abandonar a su mujer, o a sus mujeres si es un hombre polígamo, y a sus hijos, y vivir solo, en una choza mirando al sol. No debe trabajar, y tiene que mendigar su comida en los mercados de Ardaf y Djougoumta. Solo puede ser acompañado por una mujer mayor, que haya pasado la menopausia, a unos doscientos metros de su choza.
El pueblo Guisey cree que Momo, su rey sagrado, es el responsable de la salud, bienestar y progreso de su pueblo. El genio de la tierra Guisey se le puede aparecer en sueños y decirle ciertas cosas para su pueblo. Él es el guardián de las tradiciones y costumbres de los Guiseys, y lo que él dice se considera como órdenes o mandatos a cumplir. Él es el que carga con la maldición y los males del pueblo, y podemos considerarlo como el "chivo expiatorio" para los judíos. (Levítico, 16, 20-22).
No puede morir de muerte natural, así que cuando se encuentra gravemente enfermo, o por su edad se prevé su muerte cercana, antes de que eso ocurra, le retuercen el cuello y muere asfixiado. Se le enterrará en un lugar secreto.

viernes, 7 de noviembre de 2014

Noulda, la gran fiesta Guisey









En el mes de febrero los Guiseys del distrito de Gueré en el norte de Camerún celebran la gran fiesta de Noulda, que congrega a una gran muchedumbre de gente, tanto los Guiseys de Camerún como los que viven al otro lado de la frontera en Chad, además de otras gentes de regiones vecinas, como los Museys, Massás o fulbés que asisten de espectadores a la fiesta. Es una fiesta tradicional que celebran el fin de los trabajos agrícolas una vez que se ha recogido la cosecha del mijo, y que da inicio a un año nuevo. Es una fiesta de acción de gracias a Dios, y como toda fiesta reina la alegría, la convivencia, fraternidad, solidaridad y buena convivencia, en medio de la danza, la música, las acrobacias y juegos, y donde tampoco falta el alcohol y el sexo. La multitud participa con sus atuendos tradicionales, se acicalan con los adornos llamativos e incluso con cuernos de sus bueyes o cabezas de pavos para llamar más la atención, como si fuera una especie de carnaval. Por grupos de edad, o de clan danzan en círculos en torno a los tambores que marcan el ritmo de la danza, al mismo tiempo que tocan las pequeñas flautas de bambú, o de tallos de mijo que ellos mismos se han fabricado. Estas fotografías son del año 1979 en Ardaf; ahora a través de youtube se puede ver esa misma fiesta, ya organizada por los políticos y la administración civil y ver lo que ha cambiado.

martes, 21 de octubre de 2014

Al caer la tarde

Al caer la tarde en las aldeas de la sabana del norte de Camerún es el momento propicio para el movimiento de la gente, sobre todo en torno al pozo de la aldea, en este caso de la entrada a Gobó por la carretera que viene de Yagoua. Las mujeres solas o con sus bebés a la espalda, o al costado, se acercan al pozo con sus calabazas, cubos o palanganas para sacar y acarrear el agua, llevándola a sus hogares donde llenarán los odres o tinajas que allí tienen para que puedan beber todos los miembros de la familia, para preparar los alimentos y cocinar, fregar la loza, dar de beber a los pequeños animales del corral, gallinas, patos, ovejas y cabras, y para el aseo personal de toda la familia, desde los bebés, niños, y jóvenes, hasta los adultos, que a esa misma hora regresan del campo, de sus trabajos agrícolas, del pastoreo del ganado o de la caza.
También a esa hora de la caída del sol, los jóvenes pastores que han estado todo el día con el ganado en los campos vuelven a la aldea y se acercan a los pozos para dar de beber a las vacas.
Los niños que han acabado su jornada escolar, regresan contentos con sus libros y cuadernos y dispuestos a ayudar a sus padres en las pequeñas tareas de casa, recogiendo el ganado, yendo al pozo a por agua, preparando la cena, o atendiendo a los hermanos más pequeños.

martes, 30 de septiembre de 2014

Pequeñas montañas de algodón

En plena estación seca, en las primeras semanas del año 1979, en Gobó en el extremo norte del Camerún, después de meses de trabajo en el campo, para preparar el terreno, sembrar el algodón, arrancar las malas yerbas, y recolectarlo bajo el tórrido sol africano, ha llegado el momento de llevarlo a la plaza del mercado donde llegarán los camiones de la Sodecoton, única empresa que tiene el monopolio del mercado del algodón en Camerún. Los campesinos que han recogido el algodón en sus casas, teniendo incluso que dormir en la calle por no haber sitio para ellos y el algodón, lo llevan ahora al mercado en sus canastas o cestos artesanales, participando toda la familia, desde los niños pequeños hasta los ancianos. Cada familia prepara su pequeña montaña de algodón para cuando lleguen los camiones, pesen el producto y le den unos cuantos billetes por la venta de todo un año de trabajo. Cuánta ilusión en los niños que participan del trabajo como de un juego; pero cuánta desilusión en los adultos al recibir la paga tan escasa por todo un año de trabajo, y cuántas injusticias del mercado que se aprovecha de los pobres y enriquece a los ricos. Cuando ese algodón llegue a Europa transformado en prendas de vestir y se venda en las mejores tiendas y "boutiques" ¿por cuánto se habrá multiplicado el precio pagado a los pobres agricultores cameruneses?

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Escultura africana

En uno de mis viajes por el norte del Camerún, no recuerdo exactamente en donde fue, pero sí se que era a principios del año 1979, al borde del camino vi una estatua de unos dos metros de altura, que me llamó poderosamente la atención, paré el vehículo y descendí para hacer la fotografía. No había nadie cerca de allí, ni existía por aquel lugar ninguna aldea. ¿Qué hacía allí aquella estatua? ¿Qué representaba? ¿Qué significado tenía? ¿Quién la había tallado? Varias preguntas que me hice y hasta el día de hoy no he sabido responder.
A vista de un occidental era algo artesanal y de poco valor artístico, acostumbrado como estamos a contemplar grandes obras del arte griego, románico, gótico, renacimiento, o del arte moderno. Pero también existe un arte africano y son célebres algunas piezas en bronce, esculturas de madera, máscaras, etc que incluso se exponen y hacen parte de los mejores museos de Europa. Esta estatua africana junto al borde del camino no era una original obra de arte, pero seguía los cánones de la escultura africana, era una figura antropomorfa en posición erecta, rígida, hierática, con los brazos caídos paralelos al cuerpo, de expresión severa, que transmitía un aire de rigidez y de alerta vigilante al borde del camino y yo diría también de autenticidad en medio de la desolación del paisaje.

martes, 26 de agosto de 2014

Turismo en Oudjila

Oudjila es una pequeña aldea "podoko" situada en el departamento  de Mayo-Sava en el norte de Camerún, cerca de la ciudad de Mora, en medio de los montes Mandara, y celebre para el turismo internacional por el reclamo de visitar a la gran familia del jefe tradicional con sus 47 esposas y el centenar de hijos, y también por las vistas y paisajes de los montes Mandara. En esa región viven los "podokos" que pueden ser unas 60000 personas, y que son considerados por los musulmanes como "kirdis", es decir paganos, por seguir con su religión tradicional animista y no haberse convertidos al Islam. Los "podokos" crían un novillo que tienen apartado en una choza durante dos años y que consideran sagrado y que luego será sacrificado en la fiesta de la recolección de la cosecha del mijo.
 Pero en Oudjila también hay cristianos y mi visita a Oudjila al comienzo del año 1979, no fue para conocer al jefe polígamo con sus cuarenta y tantas mujeres, pues ni siquiera nos acercamos a su casa, sino para visitar la nueva iglesia que habían construido los cristianos con un aire muy moderno y al mismo tiempo muy tradicional. Era en forma circular y con muros de piedra de la montaña, como son las casas "podokos", y separado del muro pero sostenido por un montón de columnas iba el techo de paja, que aliviaba del sol a los fieles y de las lluvias. Pero el círculo superior del techo de paja no estaba cubierto, por lo que penetraba la luz y el sol sobre el altar, un gran bloque de piedra que era el ara sagrada. Del altar partían varios círculos concéntricos de piedras en el suelo que servían de bancos para los fieles. El misionero que hizo aquella iglesia supo conjugar a la perfección la sencillez, la arquitectura tradicional y local de los "podokos", el respeto ambiental y al mismo tiempo tener un aire muy moderno. Si alguna vez visitan Oudjila no se olviden de visitar su iglesia. 

miércoles, 13 de agosto de 2014

¡Nasara, nasara!

¡Cuántas veces escuché esa frase en el Camerún a mi paso por las ciudades y pueblos donde no me conocían! Desde el primer día de mi llegada a la ciudad de Maroua, en el norte del Camerún en 1975 hasta el día que dejé África en 1981. Al principio creí que simplemente significaba blanco, y era una forma de llamar al blanco fuera este misionero, comerciante o turista. Pero luego me explicaron el verdadero sentido. Nasara en lengua fufuldé estaba tomada del árabe y quiere decir cristiano, o mejor dicho nazareno, y es el término con el que los musulmanes se dirigen a los cristianos, es decir a los seguidores de Jesús el Nazareno.
Cuando estos días esta palabra ha salido en los medios de comunicación social, debido a la persecución, matanza y exterminio de los cristianos en Siria,  Irak y otros países árabes por parte de los islamistas intolerantes que quieren crear un nuevo califato mundial, yo, como miles de personas en las redes sociales, tengo que reivindicar y proclamar, sí soy nasara, soy seguidor del Nazareno, del Jesús de Nazaret, el Dios hecho hombre que nos trajo un mensaje de amor, de paz, y de salvación para todos los hombres.