miércoles, 14 de septiembre de 2016

El paso de la tormenta


Si algunas veces era el fuego la causa de que una simple vivienda de adobe, palos y paja, quedase completamente destruida, y acabase con todo lo que en ella hubiere, que era casi nada, como escribí en el anterior post; otras veces, aunque raramente, se debía a las fuertes tormentas de vientos y agua de la estación de lluvias. Fue el caso de esta vivienda que acabábamos de construir como sala de reunión para la misión. Era a finales de abril de 1980, todavía no estaba completamente acabada, cuando llegó un fuerte huracán anunciando el comienzo de la estación de lluvias, y como no había puerta ni ventanas, entró el fuerte viento y arrancó de un golpe el techo entero desplazándolo sobre la pared. Días después, una vez pasada la tormenta y las primeras lluvias del año, tuvimos que rehacerlo de nuevo y terminar de construir la casa. Eso rara vez sucedía en las pequeñas chozas de la gente del pueblo, pues ellos la construían sin ventanas, y con una puerta pequeña. Pero cuando las lluvias eran fuertes y continuas y la paja del techo estaba ya gastada de años anteriores, si que era normal que entrara agua dentro de casa, lo que era señal que había que rehacer el techo de paja antes de que llegase la siguiente estación de lluvias.



viernes, 12 de agosto de 2016

¡Fuego, fuego!


Ahora que estamos en plena canícula de agosto, casi todos los días los medios de comunicación nos muestran imágenes de los fuegos que se producen en campos y montes de diferentes regiones de España o de otros países, y las tristes consecuencias de esos fuegos para la naturaleza, el paisaje y a veces por desgracia para casas, e inclusos para las personas. Esto me ha llevado a recordar que también en el norte de Camerún yo viví más de una vez la triste experiencia de los incendios. Por una parte en la estación seca los campesinos prendían fuego a los rastrojos de los campos de mijo, como método agrícola, para preparar sus campos antes de la llegada de las lluvias y ponerse a cultivar y sembrar el mijo nuevo. Por otra, eran los cazadores los que prendían la sabana, para que saliesen huyendo los antílopes, ciervos, gacelas y otros animales que esperaban abatir y tener carne para su alimentación. Y por otra lado era algún descuido o accidente el causante del fuego, y esto acontecía en las propias aldeas y casas, y por consiguiente con las consecuencias de perder todo lo poco que tenían en sus casas y sus graneros. Casas pequeñas, podemos decir chozas, de materiales altamente inflamables, como eran la paja seca y troncos de árboles para el techo, y muros de adobe. Todas las pertenencias de la familia: ropas, cama y alguna silla, desaparecían en un instante. En este caso sólo fue una casa, pero en otros el fuego se propagaba de casa en casa, o de choza en choza, reduciéndolo todo a cenizas. Ya escribí otros capítulos titulados: Fuego en la sabana, y Aldea en llamas.
 

jueves, 28 de julio de 2016

Tubos y bomba para el pozo

Por fin en el mes de marzo de 1980, cuando la estación seca y el calor están en su cenit, con la ayuda inestimable del P. Maurice Pillon, misionero oblato de María Inmaculada de la misión de Daná entre los Massás cerca de Yagoua, y Juan Antonio Ayanz, en aquel tiempo haciendo su primera experiencia misionera en Camerún como estudiante, pudimos instalar los tubos dentro del pozo y colocar la bomba manual a ras del suelo para sacar el agua del pozo y elevarla a los depósitos, y desde allí con la instalacíón que ya teníamos distribuirla para el hospital, casas de las hermanas y nuestras casas. Aunque la cosa parecía fácil sin embargo tenía su complicación, pues el pozo tenía 18 metros de profundidad. ¿Y cómo se introduce un tubo de 18 metros de largo en un pozo? El P. Pillon con muchos años en África y muchos años de experiencia para resolver problemas mecánicos, a quien acudíamos cuando se nos averiaba la camioneta de la misión, también nos dio la solución como vemos en la fotografía haciendo un gran trípode de madera para levantar el tubo de 18 metros e introducirlo lentamente por la boca del pozo, y luego colocar la bomba. Sobre este tema ya escribí en enero de este año perforando un nuevo pozo.

lunes, 11 de julio de 2016

Obispos de Camerún


Con el paso de los años, algunas fotografías tomadas en su momento, no solo quedan como un recuerdo del pasado, sino también como documentos gráficos para la historia. Creo que es el caso de estas fotografías con motivo de la toma de posesión de la diócesis de Yagoua por monseñor Tumí el 9 de Marzo de 1980. A su izquierda estaba monseñor Jean Zoa, arzobispo de Yaoundé, y monseñor Paul Verdzekov obispo de Bamenda y Presidente de la Conferencia Episcopal camerunesa en aquel entonces. A su derecha el Nuncio del Papa en Camerún monseñor Giuseppe Uhac de Serbia, y monseñor Yves Plumey obispo de Garoua, y otros obispos cameruneses como el oblato francés monseñor de Bernon obispo de Maroua-Mokolo.
En 1980 la iglesia camerunesa tenía una sola archidiócesis: Yaoundé, y 11 diócesis: Bafia, Bafoussam, Buéa, Douala, Doumé, Garoua, Maroua-Mokolo, Mbalmayo, Nkongsamba, Sangmélima, y Yagoua. Actualmente hay 5 archidiócesis: Bamenda, Bertoua, Douala, Garoua y Yaoundé; y 21 diócesis y creo que todos sus obispos son nativos cameruneses, excepto algún obispo emérito. Entre los obispos de Camerún a lo largo del siglo XX encontramos a siete espiritanos, el más destacado en la historia de la iglesia camerunesa es monseñor François Xavier Vogt, Vicario Apostólico de Camerún desde 1922 hasta 1943 fecha de su fallecimiento; también a monseñor René Grafiin arzobispo de Yaoundé y al espiritano camerunés Athanase Bala obispo de Bafia, actualmente ya obispo emérito debido a su edad.
Monseñor Tumí duró poco tiempo en Yagoua, pues dos años después fue nombrado coadjutor de Garoua y en 1984 Arzobispo de Garoua. Entonces fue elegido Presidente de la Conferencia Episcopal Camerunesa y acogió en 1985 la primera visita del Papa Juan Pablo II al Camerún. Tres años después en 1988 fue creado cardenal, y en 1991 arzobispo de Douala, la ciudad más importante del país. En 2009 a los 79 años la Santa Sede le aceptaba su dimisión por motivo de la edad, siendo actualmente arzobispo emérito de Douala. El 70% de la población camerunesa es cristiana, y católicos son casi el 40% de la población total. El Papa Juan Pablo II visitó dos veces el país, en 1985 y en 1995, y el Papa Benedicto XVI estuvo en Camerún del 17 al 20 de marzo de 2009.
(Sobre temas afines podéis ver anteriores capítulos que titulé: Primer obispo de Yagoua. Muerte del obispo Charpenet. Cementerio de Mvolyé.  y Catedral de Yaoundé).

miércoles, 22 de junio de 2016

Tumi, obispo de Yagoua

El día 9 de marzo de 1980, en plena estación seca en el norte de Camerún, la Iglesia en Yagoua estaba de fiesta. Hacía su toma de posesión como obispo Christian Wiyghan Tumi, que había sido nombrado obispo de Yagoua tres meses antes por el Papa Juan Pablo II. Era el primer obispo camerunés nombrado para la región del norte del país, pues hasta ese año todos los obispos de la región eran extranjeros. Monseñor Tumi había sido consagrado obispo en Roma por el Papa Juan Pablo II el día de la Epifanía, el 6 de enero de 1980, juntamente con Carlos María Martini, y Juan Coppa, y años después los tres serían nombrados Cardenales. Tumi primer y único cardenal camerunés hasta nuestros días, Martini cardenal de Milán, y Coppa, Nuncio en la República Checa y también Cardenal.
Como la iglesia catedral de Yagoua era muy pequeña para la multitud de fieles que nos congregamos para la celebración, se preparó un gran toldo hecho de sacos viejos sobre el palenque para el altar que diera un poco de sombra y  quitara el tórrido sol sobre los obispos concelebrantes; los sacerdotes, autoridades y fieles llenamos la explanada sombreada bajo las acacias. Estuvieron presentes 18 obispos de Camerún y del Chad, además del Nuncio Apostólico, numerosos sacerdotes misioneros y religiosas, algunos procedentes del sur, y representación de fieles de todas las parroquias de la diócesis. Entre las autoridades civiles estaba el Gobernador El Hadj Ousmane Mey. En la fotografía el nuevo obispo de Yagoua, monseñor Tumí es presentado a  sus diocesanos por monseñor Zoa, arzobispo de Yaoundé, que presidió la celebración y monseñor Yves Plumey, obispo de Garoua.



 La diócesis de Yagoua en 1980 tenía casi medio millón de habitantes, pero solo 12.138 católicos, es decir el 2,7% de la población. Había 22 parroquias en una extensión de 22.062 Km. cuadrados con 27 sacerdotes, casi todos religiosos extranjeros, y solo un sacerdote camerunés de la región que estaba estudiando en Roma. Las diócesis vecinas de Maroua, Garoua, y Pala en el Chad estaban en una situación parecida. Por eso no es de extrañar que en la foto procesional de la salida del clero de la catedral la gran mayoría de los sacerdotes fuéramos blancos, misioneros del extranjero. Hoy día 36 años después la situación es completamente a la inversa. Hay unos 160.000 católicos en la diócesis, y 47 sacerdotes la gran mayoría nativos.

jueves, 2 de junio de 2016

Las campanas de Yagoua


La iglesia catedral de Yagoua no tenía torre, y por no tener no tenía ni siquiera unos bancos de madera para que los fieles que abarrotaban la iglesia todos los domingos pudieran sentarse cómodamente para participar en las acciones litúrgicas. La iglesia de Santa Ana había sido construida unas décadas antes con muchísimo esfuerzo y sacrificio por los cristianos y catecúmenos de Yagoua con materiales muy pobres y sencillos: ladrillos, vigas de cemento y tejado de chapa. Años después al ser creada la diócesis de Yagoua en 1973 se convirtió en catedral. En 1980 todavía no se había construido la torre de la iglesia, pero ya tenía una campana para llamar a los fieles a la oración y a las celebraciones litúrgicas, sobre todo para la Eucaristía del domingo. La torre provisional casi a ras del suelo eran cuatro bidones viejos, pero la gente de Yagoua estaban orgullosos de tener una campana, "la voz de Dios" que les convocaban regularmente a la oración y a la reunión de la asamblea cristiana.
La otra iglesia de Yagoua, San Pablo, donde yo estuve de coadjutor los primeros seis meses de mi vida misionera en Camerún, también tenía una campana más pequeña, y una torre natural y muy original, como podemos ver en la fotografía, un árbol que estaba junto a la iglesia.

martes, 17 de mayo de 2016

Escuela de catequistas

Los catequistas en las misiones son imprescindibles y totalmente necesarios, son los colaboradores más cercanos a los misioneros y los que llevan sobre ellos los esfuerzos de la evangelización. Son hombres y mujeres de fe que se ponen al servicio de sus hermanos nativos para transmitirles la Buena Nueva de Jesucristo Salvador y educarles en la fe. Hombres y mujeres que además de sus trabajos en el campo o en el hogar dedican parte de su tiempo a la preparación de los catecúmenos para que reciban las aguas del bautismo, a la catequesis de niños, jóvenes y adultos, a la celebración dominical sin sacerdote en sus aldeas, a acompañar al misionero cuando visita su comunidad, y a veces hasta servirles de traductor cuando el misionero aún no conoce la lengua nativa. En la diócesis de Yagoua, en el extremo norte del Camerún, cada parroquia tenía su grupo de catequistas, que eran formados por los misioneros con pequeños cursos sobre la Biblia, la Palabra de Dios, y los sacramentos. Además había cada año un curso de tres días de formación para los catequistas mayores de varias parroquias de la zona o región, que se hacía en una parroquia diferente por rotación, y que los misioneros se encargaban de llevar para que pudieran participar, y ellos mismos les daban esos cursillos de formación. Las gentes de la misión colaboraban con la alimentación de sus catequistas. En la fotografía grupo de catequistas en la camioneta de la misión camino de Viri donde participarían en en curso de formación de catequistas en 1980.

miércoles, 4 de mayo de 2016

¿Niños enjaulados?

Aunque a primera vista nos puede parecer que los niños están en una gran jaula, como los pájaros cantores que encerramos en ellas para que nos deleiten con sus cantos y no se escapen, sin embargo es algo mucho más sencillo, es simplemente juegos de niños, allí donde los niños no tienen juguetes, y se distraen y juegan con las cosas corrientes de la vida; en este caso con el armazón de palos del techo de la choza que sus padres están haciendo como futura vivienda para la familia. La escena nos puede llamar la atención como insólita o rara en nuestros lares pero es corriente y normal de encontrarse con ella en los pueblos del Sahel de África, en este caso de una aldea del norte de Camerún. Deseo y pido a Dios para que los niños de esos países puedan seguir jugando libremente y desaparezca la amenaza del terrorismo de Boko Haram que tantas muertes y horror están causando en los últimos años. Que todos, niños y mayores, puedan vivir libres y en paz.

jueves, 31 de marzo de 2016

Niños tras la valla.


Desde hace unos meses estamos viendo, por desgracia cada vez más, a niños tras las alambradas de las fronteras entre países, o tras las vallas de los campos de refugiados, que huyen con sus padres, y a veces solos, de la guerra de sus países de origen, de la violencia y del hambre. A veces las fotos que nos muestran los medios de comunicación social son aún peores, niños enfermos o ateridos de frío bajo unas lonas o tiendas esperando pasar la frontera, en medio del barro y charcos de agua, o aún peor niños ahogados en el mar y que las olas han depositado sus pequeños cuerpos en las orillas de la playa.
Las fotos que hoy subo al blog, aunque también son fotos de niños tras una valla, son diferentes. Son del año 1980 en la misión de Gobó. Yo había hablado públicamente de la corrupción y de la injusticia que se hacía con los niños en las escuelas públicas, donde los maestros exigían a los niños que le llevasen huevos, frutas o grano de cereal de sus casas, muchas veces sin que lo supieran sus padres; otras veces les obligaban a realizar los trabajos caseros y agrícolas, como ir a buscar el agua al pozo, o ir a cavar y sembrar sus campos, o a recoger la cosecha. Como reacción a mis denuncias en las homilías y charlas con los padres y catequistas, un día los maestros de la escuela pública de Gobó llevaron a todos los niños de la escuela ante las puertas de la misión y los dejaron allí de rodillas bajo el sol y durante un buen tiempo, molestos y enfadados porque la misión católica  denunciaba públicamente sus injusticias.

sábado, 19 de marzo de 2016

El caballo Musey


Los Museys del Camerún se dedican a la agricultura y a la ganadería, al cultivo de cereales como el mijo y el sorgo, base de la alimentación, además del cacahuete, tabaco y algodón; y a la cría de cabras, ovejas y vacas. Pero también tienen caballos. Una raza especial de caballo, conocido como el caballo Musey, o poney del Logón. Es un caballo pequeño que no llega al metro y medio de alzada, de patas cortas y fuertes, y muy resistente. Más al sur del Camerún no existe el caballo debido a la mosca tse-tse, que transmite la enfermedad del sueño; pero el poney Musey es resistente a la picadura de la mosca tse-tse, y por eso vive en las llanuras del río Logón.
El pueblo Musey aprecia mucho a su caballo. Nunca lo utilizaron para el trabajo agrícola. Es un caballo para montar, desplazarse, correr, y sobre todo lo utilizan para la caza de los antílopes y para el combate. También sirve para la dote cuando un joven le pide la mano para casarse al padre de su novia, juntamente con algunas cabezas de ganado vacuno, ovejas y cabras.
El caballo es tan querido por sus dueños, que cuando muere se realizan rituales de enterramiento y se le llora como a un ser querido.