En plena estación seca, en las primeras semanas del año 1979, en Gobó en el extremo norte del Camerún, después de meses de trabajo en el campo, para preparar el terreno, sembrar el algodón, arrancar las malas yerbas, y recolectarlo bajo el tórrido sol africano, ha llegado el momento de llevarlo a la plaza del mercado donde llegarán los camiones de la Sodecoton, única empresa que tiene el monopolio del mercado del algodón en Camerún. Los campesinos que han recogido el algodón en sus casas, teniendo incluso que dormir en la calle por no haber sitio para ellos y el algodón, lo llevan ahora al mercado en sus canastas o cestos artesanales, participando toda la familia, desde los niños pequeños hasta los ancianos. Cada familia prepara su pequeña montaña de algodón para cuando lleguen los camiones, pesen el producto y le den unos cuantos billetes por la venta de todo un año de trabajo. Cuánta ilusión en los niños que participan del trabajo como de un juego; pero cuánta desilusión en los adultos al recibir la paga tan escasa por todo un año de trabajo, y cuántas injusticias del mercado que se aprovecha de los pobres y enriquece a los ricos. Cuando ese algodón llegue a Europa transformado en prendas de vestir y se venda en las mejores tiendas y "boutiques" ¿por cuánto se habrá multiplicado el precio pagado a los pobres agricultores cameruneses?
martes, 30 de septiembre de 2014
miércoles, 10 de septiembre de 2014
Escultura africana
En uno de mis viajes por el norte del Camerún, no recuerdo exactamente en donde fue, pero sí se que era a principios del año 1979, al borde del camino vi una estatua de unos dos metros de altura, que me llamó poderosamente la atención, paré el vehículo y descendí para hacer la fotografía. No había nadie cerca de allí, ni existía por aquel lugar ninguna aldea. ¿Qué hacía allí aquella estatua? ¿Qué representaba? ¿Qué significado tenía? ¿Quién la había tallado? Varias preguntas que me hice y hasta el día de hoy no he sabido responder.
A vista de un occidental era algo artesanal y de poco valor artístico, acostumbrado como estamos a contemplar grandes obras del arte griego, románico, gótico, renacimiento, o del arte moderno. Pero también existe un arte africano y son célebres algunas piezas en bronce, esculturas de madera, máscaras, etc que incluso se exponen y hacen parte de los mejores museos de Europa. Esta estatua africana junto al borde del camino no era una original obra de arte, pero seguía los cánones de la escultura africana, era una figura antropomorfa en posición erecta, rígida, hierática, con los brazos caídos paralelos al cuerpo, de expresión severa, que transmitía un aire de rigidez y de alerta vigilante al borde del camino y yo diría también de autenticidad en medio de la desolación del paisaje.
martes, 26 de agosto de 2014
Turismo en Oudjila
Oudjila es una pequeña aldea "podoko" situada en el departamento de Mayo-Sava en el norte de Camerún, cerca de la ciudad de Mora, en medio de los montes Mandara, y celebre para el turismo internacional por el reclamo de visitar a la gran familia del jefe tradicional con sus 47 esposas y el centenar de hijos, y también por las vistas y paisajes de los montes Mandara. En esa región viven los "podokos" que pueden ser unas 60000 personas, y que son considerados por los musulmanes como "kirdis", es decir paganos, por seguir con su religión tradicional animista y no haberse convertidos al Islam. Los "podokos" crían un novillo que tienen apartado en una choza durante dos años y que consideran sagrado y que luego será sacrificado en la fiesta de la recolección de la cosecha del mijo.
Pero en Oudjila también hay cristianos y mi visita a Oudjila al comienzo del año 1979, no fue para conocer al jefe polígamo con sus cuarenta y tantas mujeres, pues ni siquiera nos acercamos a su casa, sino para visitar la nueva iglesia que habían construido los cristianos con un aire muy moderno y al mismo tiempo muy tradicional. Era en forma circular y con muros de piedra de la montaña, como son las casas "podokos", y separado del muro pero sostenido por un montón de columnas iba el techo de paja, que aliviaba del sol a los fieles y de las lluvias. Pero el círculo superior del techo de paja no estaba cubierto, por lo que penetraba la luz y el sol sobre el altar, un gran bloque de piedra que era el ara sagrada. Del altar partían varios círculos concéntricos de piedras en el suelo que servían de bancos para los fieles. El misionero que hizo aquella iglesia supo conjugar a la perfección la sencillez, la arquitectura tradicional y local de los "podokos", el respeto ambiental y al mismo tiempo tener un aire muy moderno. Si alguna vez visitan Oudjila no se olviden de visitar su iglesia.
miércoles, 13 de agosto de 2014
¡Nasara, nasara!
Cuando estos días esta palabra ha salido en los medios de comunicación social, debido a la persecución, matanza y exterminio de los cristianos en Siria, Irak y otros países árabes por parte de los islamistas intolerantes que quieren crear un nuevo califato mundial, yo, como miles de personas en las redes sociales, tengo que reivindicar y proclamar, sí soy nasara, soy seguidor del Nazareno, del Jesús de Nazaret, el Dios hecho hombre que nos trajo un mensaje de amor, de paz, y de salvación para todos los hombres.
martes, 15 de julio de 2014
Matanza de elefantes
Era el último día del año 1978, al acabar la celebración de la Eucaristía en la aldea de Dom Pya, se me acercaron unos jóvenes para decirme que no lejos de allí unos soldados habían matado un elefante, que junto con otros habían atravesado el Logone procedentes del Chad, y que los llevara en la camioneta para participar también ellos de la matanza. Marché con ellos y con Lilianne Pellegrin, la enfermera francesa de la misión de Gobó, y cuando llegamos al lugar de la matanza ya solo quedaban los despojos del animal; los soldados se habían llevado los colmillos de marfil que era lo que les interesaba, y la gente de las aldeas vecinas se disputaban como rapiñas la carne del animal para llevarsela a casa y comerla con sus hijos.
En la zona del Logone en Camerún era difícil ver elefantes, además estaba completamente prohibida su caza, pero sí los había en el Chad, y en la estación seca cuando bajaba el nivel del río alguna vez atravesaban al Camerún.
El Chad estaba en guerra civil desde hacía años. En 1975 el coronel Kamougué dió un golpe de estado y asesinó al presidente Tombalbaye, y el general Félix Malloum se hizo con el poder desde 1975 a 1979. Pero había otros grupos rebeldes como el de Goukouni que estaba apoyado por Gadafi desde Libia y que se había apoderado del norte del país. Otro grupo rebelde era el de Hissié Habré que llegó a pactar con Malloum para subir al poder. Era una situación de guerra civil donde mandaban las armas, y la ley era la del más fuerte; por eso no es de extrañar que los soldados armados robaran en las aldeas, se dedicaran al tráfico de marfil, violaran o cometieran cualquier tipo de delito.
domingo, 6 de julio de 2014
Primera ordenación en Yagoua
A los pocos días de mi regreso al Camerún, el 30 de diciembre de 1978, iba a participar en un gran acontecimiento para la diócesis de Yagoua, justamente cinco años después de haber sido creada como tal por el Papa Pablo VI, era la primera ordenación sacerdotal de un seminarista nativo de la diócesis, la de Jean Pagou, y que no pudo hacerla monseñor Luis Charpenet, el primer obispo de la diócesis pues había fallecido un año antes. Todavía Roma no había nombrado al nuevo obispo diocesano y era el P. Philippe Alin como vicario general el encargado de regir la diócesis, hasta la llegada del nuevo obispo, Christian Tumi, que sería nombrado el 22 de diciembre del año siguiente, 1979, por el Papa Juan Pablo II. Por consiguiente la ordenación sacerdotal de Jean Pagou corrió a cargo de monseñor Jean Pasquier, entonces obispo auxiliar de Garoua. Fue una hermosa ceremonia en el exterior de la catedral de santa Ana, bajo un gran toldo de sacos y bajo la arboleda que daba sombra a la multitud de gente que se congregó para tan gran acontecimiento. Era el primer sacerdote nativo de la diócesis, el cien por cien del clero éramos misioneros europeos. La diócesis de Yagoua contaba ya con cuatro diáconos permanentes, hombres casados y con familia, entre ellos estaba Michel Djobtoussia, que justamente cuarenta años antes, en Navidad de 1938, recibía el bautismo en el primer grupo de cristianos que se bautizaban en Yagoua, y que participó en la celebración con una profunda alegría viendo los frutos primeros de esa iglesia misionera. Hoy día la semilla del evangelio sembrada en Yagoua, ha crecido y se ha hecho un árbol con grandes ramas. El clero es mayoritariamente nativo, hay una cincuentena de sacerdotes, como así mismo los religiosos y religiosas, se han creado nuevas parroquias, ha crecido el número de cristianos y el evangelio se ha ido inculturando y enraizando en la tierra de Yagoua. Al terminar la celebración de la Eucaristía todos nos acercamos a la tumba del primer obispo diocesano monseñor Luis Charpenet para que desde el cielo intercediera a Dios por la iglesia diocesana de Yagoua.
miércoles, 18 de junio de 2014
Regreso al Camerún
Diez meses después de tener que dejar el Camerún por causa de la hepatitis, y tras el paso por el Hospital La Pitié de París, y los meses de reposo en casa de mis padres, y tras nuevos análisis en París, los médicos me dijeron que estaba completamente curado y que podía ir de nuevo a África. Así que antes de que llegara la Navidad regresé de nuevo al Camerún, pues quería celebrar esos días de fiesta del nacimiento de Jesús con las gentes de la misión de Gobó, que habían quedado sin sacerdote durante todo ese tiempo. En el viaje de regreso al Camerún hice escala en Roma para hablar con el Consejo General de la Congregación de la situación en el norte de Camerún y pedir ayuda para aquellas misiones. Dejé Europa con el frío del invierno y llegué a Maroua ya en la estación seca, como puede verse en la fotografía aérea en las proximidades del aeropuerto y en la que se aprecia lo típico del hábitat de la zona rural, chozas de barro y paja donde vive la gente y un vallado haciendo un círculo que sirve de corral para tener allí los animales domésticos; senderos y caminos hacia otras aldeas y campos de cultivo alrededor de las casas. Llegaba de nuevo al norte del Camerún para continuar con una nueva etapa misionera.
jueves, 5 de junio de 2014
¡Hipopótamos... a la vista!
Siguiendo con el relato de mis memorias de África, llegamos a enero de 1978 cuando en plena actividad pastoral y de trabajos en la construcción de la misión de Gobó, comencé a sentirme mal, con vómitos y dolores de hígado; las hermanas Simone y Marguerite que se ocupaban del dispensario de la misión me diagnosticaron que tenía hepatitis viral, y como allí no había las condiciones mínimas para el tratamiento me aconsejaron de regresar a Europa. Así que me fuí a la misión de Djougounta donde estaba el P. Fernando Corazón a descansar y él se preocupó de prepararme el viaje y llevarme hasta Maroua, donde tomé el avión para Yaoundé y Douala y desde allí a París, donde ingresé en el Hospital la Pitié el 10 de febrero con 58 Klg., siete menos de cuando me fuí a Camerún, y tras los análisis correspondientes a los once días de hospitalización me dieron de alta y pude viajar a España donde pasé unos meses de reposo, atendido y cuidado por mis queridos padres, hasta la total recuperación. En el verano fuí a visitar el zoológico de Madrid, y allí pude ver los hipopótamos bien cerca. Tantos meses en África, viendo muchas veces a los hipopótamos dentro del agua, tanto en el lago de Fianga, como en el río Logón, pero solo podía verles la parte superior de la cabeza que sacaban para bostezar, resoplar o respirar, pero nunca los había visto salir del agua; pues solo salen por la noche para comer las yerbas de las orillas, y cualquiera iba a ir de noche a verlos pasear. El hipopótamo en uno de los animales salvajes más agresivo, aunque parezca lo contrario, y uno de los más grande de tamaño y peso, tras el elefante y el rinoceronte.
viernes, 23 de mayo de 2014
Deportes favoritos: la lucha
La lucha es uno de los deportes más antiguo de la humanidad, que se ha practicado en todos los pueblos y regiones de la tierra. Es el deporte favorito de los jóvenes de diferentes tribus del norte de Camerún. Por eso en la escuela de Djougounta los niños practicaban esos deportes de lucha, como en nuestras escuelas se dedican al futbol o al baloncesto. Básicamente había dos tipos de lucha tradicional: la llamada lucha massá, o tupuri, o musey, según el nombre de la tribu que la practica, y la lucha a bastonazos o duelo a garrotazos. La llamada lucha massá es una lucha tradicional entre dos combatientes, cuerpo a cuerpo, en que se intenta derribar al suelo al contrario, que tiene sus normas y reglas con lo que se puede hacer y lo que está prohibido, y tiene un juez de la lucha al lado para separar a los combatientes y determinar quien es el vencedor. Además pueden luchar en equipos, enfrentándose varias parejas al mismo tiempo.
La lucha a bastonazos es un deporte guerrero, es una preparación para la guerra, para dar la batalla a los enemigos, estar en forma y preparados para combatir en caso de ataque de un grupo rival o para atacar a los enemigos. Estas situaciones a veces se producen en las aldeas por causa de robos de animales, raptos de mujeres para el matrimonio, invasión de tierras, destrozos de cultivos, venganzas, etc.
martes, 13 de mayo de 2014
Actividades extraescolares
En la misión de Djougounta, en la que estaba el P. Fernando Corazón, había una escuela primaria dirigida por las hermanas espiritanas francesas, a la que asistían cientos de niños y niñas guiseys de la región y que tenían profesores nativos locales y por consiguiente bien conocedores de su tierra y de sus gentes, de la forma de vida de los guiseys, de la agricultura, ganadería y pesca a la que se dedicaban, de sus tradiciones, costumbres, esperanzas y deseos de un cambio de vida mejor.
Muchos de esos niños tras el paso por la escuela católica de la misión, accederían a la enseñanza secundaria o profesional en Yagoua, e incluso algunos llegarían a realizar los estudios universitarios en Maroua, Garoua, Yaoundé o Douala; pero la mayoría se quedarían en sus aldeas y poblados guiseys del norte de Camerún. Por eso, mirando al futuro de la mayoría de ellos que serían agricultores como sus padres, se realizaba en la escuela de la misión actividades extraescolares para que aprendieran nuevas formas de cultivo, tratamiento y selección de semillas, cultivo de hortalizas, preparación de viveros y pequeñas huertas, riego y protección del sol de las plantas, recolección del algodón y preparación del producto para la venta, etc.. La escuela no solo miraba a la educación intelectual de los alumnos, sino también a mejorar la vida que esos niños iban a vivir de mayores en sus aldeas. A veces la escuela en África solo ha servido para que los jóvenes abandonen sus aldeas y hayan emigrado a los suburbios de las grandes ciudades, donde solo han encontrado paro y miseria.
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